sábado, septiembre 30, 2006

2+2= 3.5

2006. Sep. 30


Hoy es uno de esos días en los que te levantas pensando que el mundo es una mierda, sacando las ganas de lo más lejano del corazón para poder hacer lo que te corresponde hacer, cuando para lo único que tienes ganas es para botarte con un rollo de papel higiénico en la habitación de tu madre e hincharte los hojos de llorar de envidia viendo telenovelas...


Hoy es uno de esos días en los que, como suele suceder, no puedes hacer nada de lo que te gustaría, y tu único consuelo es escuchar música triste, para que te dejen el ánimo peor de lo que ya estaba...


Hoy es uno de esos días en los que, curiosamente, acabas recordando como uno de los más bonitos de tu vida, y de los más contradictorios... Porque donde debería haber (en su gran mayoría) mujeres, te das cuenta que el 80% son hombres (siempre se ha sabido que los hombres son, por regla general, más leales que las mujeres... triste pero cierto..) Pero no te molesta... por que estás bien así, y cuando te deprimes quien te levanta el ánimo son ell@s...




Gracias a: Mateo (la rana que acabó siendo príncipe sin quererlo), Samu(el filósofo que se cuestiona primero a él, después a mi, y después al resto del mundo...), Imanol (El hetero más sensible que mis ojos han tenido nunca el honor de conocer...), Safo (La persona especial para mi, y normal para el resto del mundo) y Eliana ( La única persona que me salvó porque no estaba ese día...)

martes, septiembre 26, 2006

Cuando te quiero...

2006. Sep. 26


Cuando sientes algo que no es tuyo, y que no te gusta sentir, te cuentan algo que realmente no querías oír, preferías haber seguido en la más dulce y estúpida ignorancia, asi vivías mejor...
- Te quiero...y estoy celosa.
-¿Celosa?
-Sí, celosa...
-Celosa, ¿de qué?
Me acerco y te beso, es un beso suave, casi una caricia, pero tú sientes como si te recorriese todo el cuerpo una brisa de aire frío, se te eriza el vello de los brazos, y el de la nuca, y sonríes... te gustan esos besos, y sabes que lo sé, ya me lo has dicho. Tratas de acercarme a ti, para que ese momento no termine nunca, quieres abrazarme, y demostrarme lo que me quieres. Yo también, pero me separo, y te miro...
-De esto estoy celosa...
-¿De esto? ¿Estás celosa de los besos? ¿Celosa de nuestros besos?
-No. Estoy celosa del recuerdo, de la nostalgia...porque ellos reviven mejor que yo los momentos que ya pasaron...yo me tendré que conformar con besar el aire cuando nadie mire...
Silencio...
-Pero...esto no tiene por qué terminar...podemos estar siempre juntos, yo te amo, lo sabes, ¿verdad? Te amo más que a nada en el mundo.
Se rie nervioso...lo sabe, pero intenta hacerme cambiar, o retrasar el momento...
-Sabes por qué lo hago, ¿verdad?
-Pero, ¿por qué no puedes vivir así, feliz y normal? No es necesario sufrir para ser feliz teniendo un cuaderno repleto de tinta, con palabras que nunca dirás, con sentimientos que nunca expresarás, sino a tus fantasmas... ¿No puedes ser feliz conmigo?
Las lágrimas empiezan a asomar a sus ojos a la par que a mi rostro se asoma una sonrisa compasiva, y los primeros avisos de lo que será un llanto memorable...
-No.

jueves, septiembre 21, 2006

Entonces...

2006. Sep. 21

- Adiós


No levanta la mirada, sigue absorta...


-¡Me voy a ir!






Nada.


Ella observa las páginas, bebiendo de ellas, alimentándose de ellas, amando en ellas, deseando con elllas... Todo lo demás ajeno a las páginas, no existe, está, pero no está; existe porque tiene que coexistir con alguien, pero ella no está a gusto con lo que le ha tocado coexistir...


-¿Me estás escuchando?... He dicho que me marcho...que no volveré.


Las lágrimas comienzan a aflorar en su rostro... pero ella sigue impasible, como si el tiempo se hubiese detenido en el gesto inicial, sólo sus ojos azules se mueven siguiendo a las palabras... es como si estuviese hipnotizada.





Él se sienta, y llora, mucho... no entiende por qué...






Deja de llorar, y se levanta.... empieza a caminar, pero se detiene, y mira hacia atrás.



-Te quiero- , susurra. Y sigue caminando.... se aleja, y no vuelve a mirar atrás.


De repente ella levanta la mirada, lo busca, y no lo ve. Una lágrima se derrama de sus ojos, y suavemente, casi de una manera imperceptible, responde:



- ..Yo también...

jueves, septiembre 14, 2006

Esa sensación tan extraña...


2006. Sep. 14
....y entre santa y santa, al rey se la levantan.
Primera página.... ya comienzas a desear vivir en un siglo que no es el tuyo, saborear un aire, que ya ha sido respirado, ver un sol que ya se ha gastado...
.....Lo tuyo ha sido de licenciado en hacerse enemigos, asi que yo, en tu lugar, cuidaría el pellejo.
Segundo capítulo... te culpas por haber nacido veinte años tarde, a millones de kilómetros de distancia... Desearías ser Caridad la Lebrijana... (¡Ay, quién tuviera la suerte!...)
... Si un día muero- pensé en ese instante -, quiero morir así: sumergido en semejante color.
Página 193... Dios bendiga a la sensación, el sentimiento, la admiración o la obsesión que me haya empujado a querer hacer una mejor crítica, con mejor base, de una película que seguramente habría visto sólo por el protagonista masculino.
P.D.: Aunque bien mirado, tampoco esa es una razón tan mala... :P

martes, septiembre 12, 2006

Vade retro!!!

Me encanta empezar el mes de septiembre, porque comienzan otra vez los deseos de tener las vacaciones, los avisos de un estres anunciado, la inevitable cita con la monotonía, el gusto que da el estrenar cosas nuevas, el ir de compras en familia (mis hermanas, mi madre y yo), en busca de la ropa más buena, bonita, barata; el material nuevo, a veces innecesario... y demás caprichos espontáneos. Las ganas de llegar a casa para estrenarlo todo ya, lo divertido que es el contemplar los tennis nuevos delante de la zapatera, sabiendo que no te los podrás poner hasta que empiecen las clases.


Me encanta escuchar una canción una y otra vez, practicar con ella mi playback, y mi puesta en escena (muy buenas, por cierto). Cantarla, y cantarla hasta que me duela la garganta de tanto gritar la letra en inglés que apenas entiendo. Saltar como si tuviese a mil personas mirándome, esperando que lso sorprenda. El orgullo que sientes al oír que te dicen que "¡¡Bajes la puta música ya y deja de gritar como una becerra!!", porque sabes que dicen eso porque estan envidiosos, porque ellos no pueden hacer lo mismo ante millones de personas y tú si.


ADORO el imaginar la reacción de una persona cuando vea cómo me he dejado el pelo, los comentarios estúpidos como: "¿¡Pero qué te has hecho!?", "¿No lo ves?, cortarme el pelo", o "¿Qué te ha pasado?". Cuando me imagino y veo cosas como esta me rio con todas mis ganas. Siempre me ha gustado esa reacción en las personas, y he disfrutado con ellas, y más si son para mí. En otras palabras, hoy he descubierto que me gusta sentirme portagonista, y que, ¿qué demonios?, no voy a dejar de serlo sólo porque no me hagan caso...


Voto a Dios a que seré la persona más protagonista y la que tenga la autoestima más grande de todo el mundo mundial....




¡¡Prepárate mundo, hoy me he cortado el pelo, y viviré para que lo veas!! xDDD

miércoles, septiembre 06, 2006

Aquellos maravillosos hipócritas...

2006. Sep. 6

Lamento decir esto, pero es la pura verdad: Estamos siendo invadidos. Sí señor, invadidos por una variante del ser humano, que se confunde muy bien con la multitud, pues no llaman la atención nada más que cuando se les conoce.
Estos "seres", nacen como cualquier otro hijo de vecino, con la pequeña, pero llamativa peculiaridad de que, al crecer, tienen la costumbre de olviadar a la palabra "sinceridad" y "franqueza" de su diccionario.
Un ejemplo bastante claro, es cuando este tipo de personas se ven envueltas en una discusión de una manera totalmente indirecta, y más tarde, escuchan a una de las partes envueltas en la disputa. Bien, queramos o no, estas personas eligen bando, normalmente del primero que se les acerque, y no se limitan a preguntar o a escuchar a la otra persona implicada, porque dos no pelean si uno no quiere, simplemente, tratan a esa persona, que ahora es su enemiga de una manera "normal", exceptuando el pequeño detalle de que, a partir del momento en el que toman bando, todo, absolutamente todo, lo que diga esa persona, es mentira, y resulta una pesadez, y hacen lo imposible para no oírla (todo, siempre, claro está, de una manera muy sutil, para que el afectado no se de cuenta).
Porque es que estas personas carecen de lo que otros seres humanos llaman opinión propia y valor para expresarla, y se dejan llevar por la opinión de otras personas, de caracter más fuerte, y con opiniones más firmes, para expresarse, y parapetarse tras ellas.
Señores y señoras ciudadan@s del mundo, estamos en alerta roja. Los HIPOCRÍCTICUS pueden salir de cualquier parte del mundo, incluso las personas que usted considera sus "amigos", pueden formar parte de esta nueva secta.
Tengan cuidado.

lunes, septiembre 04, 2006

Te falta gracia... ¿Aún crees que me conoces?

2006. Sep. 4

Estoy en la cama, con un gripazo enorme... 38ºC de fiebre, y mis pies se han declarado oficialmente en huelga, ya no quieren caminar: al menos no hasta que las rodillas dejen de temblar.

Se abre la puerta de la habitación. Giro la cabeza hacia la pared contraria a la puerta y cierro los ojos, simulando estar dormida. "Ojalá que no sea él", pienso. Pero sí, es él... su perfume y su agitación son inconfundibles. Sigo con los ojos cerrados.


-¿Por qué cada vez que vengo te haces la dormida?

Continúo en silencio...


-¿Tan horrible te pareció? Fuiste tú la que lo hizo... fuiste tú la que me lo pidió, yo sólo cumplí mi promesa.


Tal vez debería responderle. Lleva razón. Al fin y al cabo, lo hice yo.


-Siempre igual... ¡Seguirás siendo toda tu vida una condenada egoísta y ególatra, Jenny!


¡A la mierda! ¿Piensa eso de mi? ¡Muy bien! Me da igual, de todas maneras, ya me deshice una vez de la última persona que me llamó así, y puedo volver a hacerlo.


Suspira y se va. Cierra la puerta dando un sonoro portazo, y yo espero unos momentos a que su fragancia y su angustia se vayan tras él... Sé que no podría soportar reincorporarme con parte de él todavía ahí..


Vuelvo a abrir los ojos, me incorporo, y miro la puerta por la que acaban de salir él y su estúpido sombrero calado hasta las cejas. Miro la puerta con tanto odio... Comienzo a pensar en lo que habría podido contestarle, y casi sin darme cuenta, estoy volviendo a pensar en ella, en lo que hice. Y me da tanta rabia... Me tapo con la sábana y comienzo a llorar por cuarta vez en la mañana...


... De remordimiento.



Ella sigue allí, al lado de él, con miradas llenas de amor y ternura para él, y miradas envenenadas para mi. Me miraba de una manera como diciéndome: "Mira, a mi me quiere y a ti no te hace ningún caso. Te guste o no, es mio, y siempre será asi."
Ya hace rato que nos separamos de la puerta y andamos solos por la estancia. Ellos dos charlan animadamente, yo callo, y busco al lobo con la mirada (a pesar de que no se ve nada)... ¿Cuándo se separó de nosotros?

Aún no me puedo creer que accediese a adentrarme en este antro oscuro y deshabitado con ellos dos. Andar con ellos a oscuras es como andar sola con un insesante cuchicheo procedente de ninguna parte, y con la eterna sensación de que te está mirando la puta nuca aunque no te la vea. ¡Es horroroso!

Tampoco sé por qué entré aquí, qué me empujó a fiarme de la sonrisa de un hombre que cumple sus promesas aunque le hagan sufrir a él o a los demás. A decir verdad, no sé por qué pensé que era Harry Haller... por qué me pareció atractivo e interesante por una pequeña pero intensa fracción de segundo. Al fin y al cabo, vestía ropas andrajosas, y su higiene personal dejaba mucho que desear...

Creo que lo seguí por lo que leí en el cartel... "SÓLO PARA LOCOS", ponía... Cuando lo leí el corazón se me aceleró, y me dio vueltas la cabeza; luego él me tendió la mano... y yo se la cogí porque no sabía lo que hacía.

¿No sabía lo que hacía? Me reí por lo bajo... Mis pies sí sabían lo que hacían.

Di un traspiés con algo en el suelo, y casi no beso el piso. Cuando me incorporé miré a las velas con infinito odio, como si ellas tuviesen la culpa de todo lo que estuviese pasando. Nunca había visto unas velas que iluminasen tan poco.

Como todo está tan oscuro decido andar con las manos por ojos; "Como Paloma", pense. Entonces toqué algo frío con las manos, era el pomo de una puerta. Lo giro, y empujo, para descubrir una habitación blanca que parece no tener fin, con una cama en un extremo y una sola ventana muy grande, abierta siempre.
La puerta se cierra tras de mi por una corriente de aire, y me doy la vuelta para tratar de evitarlo, pero llego tarde. Sin embargo, no fue por el viento por lo que la puerta se cerró, sino porque él acababa de entrar.


-¡Le estaba buscando, señor Haller! ¿Qué es esto?


Pero Haller pasó a mi lado sin mirarme, como si a sus ojos fuese invisible. Tenía el rostro grave, preocupado... y triste, pero era diferente... había algo en él que no era lo mismo.
Se dirigió con paso firme a la cama, y se detuvo a un lado; no me habia dado cuenta de que había alguien acostado en ella.

Lo miré, curiosa... ¿qué estaría haciendo allí? Levantó la mano, como si fuese a tocar a la figura, pero se detuvo, y volvió a colocar el brazo junto al cuerpo, muy lentamente, como si le doliera hacerlo. En su lugar preguntó con una voz cansada, arrastrando las palabras:


-¿Por qué cada vez que vengo te haces la dormida?

sábado, septiembre 02, 2006

¿Hacer como que no sé nada?

2006. Sep. 2

Es la primera vez que camino por Santa Cruz yo sola... y la verdad, no da tanto miedo como pensaba; el secreto reside en no tener secreto, en no tener ningún sitio al que ir, en dejarse llevar. Forma parte de mi nueva filosofía: dejar que mis pies me lleven a donde quieran ir, sin imponerles un rumbo fijo. Ahora mis pies son los que mandan.
Se paran. Giran hacia la pared que tengo a la derecha, y levanto la mirada. Es una puerta enorme, y tiene un cartel colgado.
"HOY, A LAS 22:00H, GRAN ESTRENO DEL TEATRO DE HARRY HALLER, ENTRE USTED, Y CREE SU PROPIA NOVELA". Giro la cabeza, confundida: No sabía que Harry Haller fuese dramaturgo, y mucho menos que existiese.
Y de repente todo se detuvo; el silencio se apoderó de la ciudad: la gente dejó de hablar, los niños dejaron de pedir cosas a sus padres, las parejas y amigos dejaron de saludarse al encontrarse ... Incluso las palomas y los coches se detuvieron. De hecho, todo eso había desaparecido... los edificios, las calles, los habitantes, las luces, todo. Ahora me encontraba en una calle muy mal adoquinada con piedras, frente a un edificio extremadamente viejo, que amenazaba con derrumbarse de un momento a otro. Me fijé mejor, y descubrí un cartel muy viejo que aún se resistía a despegarse del todo de la pared. Anunciaba el estreno de una obra, una obra que, no sabía muy bien por qué, no se representó, pero aún asi, el cartel seguía allí, anunciando los momentos que en la vida se representarían, los aplausos que no se dejarían oír; anunciando un hecho futuro que había quedado en el pasado.
- Es una historia muy triste, esa.
La voz hizo que me sobresaltase. Dirigí mi mirada hacia el lugar desde el que me había parecido oírla llegar, y descubrí a un hombre de estatura media, con un abrigo negro de aspecto viejo muy largo, y un sombrero, igualmente negro, y viejo, calado hasta las cejas, tratando en vano de tapar un pelo alborotado, que tenía todo el aspecto de no haber visto agua en mucho tiempo. Pero si el pelo y la ropa del individuo tenían mal aspecto, este tampoco se libraba: Su rostro estaba surcado de arrugas prematuras por el exceso de sufrimiento y el no saber adaptarse en el mundo real, y sus ojos, que en otro tiempo habrían estado llenos de una luz alegre y viva, ahora contaban la historia más triste y amarga que se pueda escuchar. Era un hijo desheredado de la sociedad, un animal preso en un cuerpo humano, con sus límites correpondientes: una bestia enjaulada.
-S-¿Señor Haller?-pregunté.
-Yo iba a asistir a esa representación... pero desgraciadamente se tuvo que suspender. Algo terrible lo que sucedió allí.
-¿Es usted el señor Harry Haller?
-La verdad es que es una lástima que vayan a derrumbar este edificio... Tiene tanto que contar, y tanto que llorar. Te sorprendería escuchar lo que cada pared, cada camerino, tiene que contar, lo que han visto.
Me di por vencida, y decidí seguirle la corriente; al fin y al cabo, no tenía nada que perder. Creer que él era el personaje de la novela de Hermann Hesse era igual que creer en Dios: no se pierde nada si es mentira, y se gana todo si es cierto.
-¿Qué le sucedió al teatro?
-¡Oh, algo terrible! Ahí dentro, en el escenario, asesinaron a la actriz principal...
-¿Y por eso han clausurado el teatro y han dejado que se deshaga de esta manera tan deplorable?
-Oh, no, muchacha, nada de eso. Veo que no has entendido nada. El teatro había sido clausurado mucho antes de que sucediese el asesinato.
-¿Entonces?, no entiendo, ¿cómo iba a haber una representación si el teatro había sido clausurado con anterioridad?
-Veo por tus palabras que no te has parado a leer con detenimiento el cartel que antes mirabas con tanto interés.
Me fijé mejor en el cartel al oír sus palabras, y lo que leí me dejó asombrada, aunque de una manera subconsciente ya sabía qué era lo que iba a haber escrito en ese cartel.
"SÓLO PARA LOCOS". No ponía más, pero esas tres palabras fueron suficientes para entender. Miré al supuesto lobo estepario, y le sonreí, y él me devolvió la sonrisa, pero no una sonrisa alegre, sino una sonrisa triste y cansada, de las que tienen los que están cansados de vivir, pero no tienen el valor suficiente para coger la cuchilla.
Me tendió la mano, y yo se la cogí. Me dejé llevar por muchas calles, y callejones, a cada cual más vacío, oscuro, y silencioso. Caminamos durante diez minutos, hasta que supe por mi guía que habíamos llegado a nuestro destino.
Estábamos en un callejón con una sola salida y entrada, que se encontraba entre dos casas muy antiguas del barrio burgués que, como más tarde supe, habían sido habandonadas tiempo atrás por sus últimos dueños debido a que estaban embrujadas. En la pared de una de las casas había una puerta pequeña, casi invisible, que se confundía con la mugre y el hollín de la pared. Haller tocó tres veces la puerta, en tres sitios diferentes. Parecía una contraseña. Pensé que debía recordarla. Realmente, había pensado que debía recordar todo aquello, para luego contárselo a él. Seguramente,cuando acabase mi relato, me miraría con una sonrisa, con su sonrisa, y pensaría que tengo mucha imaginación, y tiempo para gastarla. Pero me daba igual, se lo contaría, y se lo demostraría.
Mientras pensaba en las palabras que iba a utilizar para contarle todo eso, el señor Haller abrió la puerta y entramos. En comparación con la oscuridad del callejón, el interior de la habítación en la que estábamos era extremadamente luminosa, a pesar de que sólo estaba iluminada por unas cuantas velas y dos antorchas muy separadas una de otra. Poco a poco mis ojos fueron adaptándose a la nueva claridad, y examiné cuantelosamente toda la estancia, y de repente un grito ahogado de sorpresa llamó mi atención, y ya no necesité pensar más en cómo haría para que él me creyese, porque estaba ahí, frente a mi, tan sorprendido o más que yo, y a su lado, ella, la fuente del grito, y con su nueva y ya afianzada mirada de odio asesino clavado en mí.

miércoles, agosto 30, 2006

Muñeca de porcelana

2006. Ago. 30

Le gustaba sentarse por la noche delante de la pantalla del ordenador y escribir sobre su más pasional y satisfactoria amante... Ella conseguía que cualquier cosa pareciese un tesoro; con sólo mirarla a la cara. Lo único que tenía que hacer era aventurarse en su mirada y sentía que tenía a sus pies un mundo de posibilidades y grandezas.


Le gustaba escribir en soledad. Era agradable conjeturar sobre la vida de otras personas, era agradable sentirse como Virginia Wolf; tener dos vidas para vivir, y poder controlar, o simular que controlas, la vida de tus personajes, la vida de tus creaciones.

Era agradable. Pero él sabía perfectamente que nada de eso duraría; por eso se fue de alli, y dedcidió establecerse por su cuenta, para poder vivir sin tener miedo a que te consideren un loco suicida. Y aún viviendo solo, no era capaz de librarse de las constantes preocupaciones y molestias de su madre. En realidad era por ella por quien más se preocupaba. Le preocupaba su continua tristeza, ese estar y no estar. En una ocasión confesó ante él que había intetado suicidarse, pero que nunca había podido, y la razón de su incapacidad había sido él: "¿Quién cuidaría de mi pequeño, si no?", solía decir en aquellos momentos.

Se fue porque no soportaba ver a su madre sufriendo, viviendo una realidad que no quería vivir, tratando en vano de alcanzar una felicidad que probablemente nunca conseguiría... o al menos eso le parecía a él; porque es que ella, a pesar de confiar plenamente en él, nunca le había dicho qué era lo que necesitaba para conseguir esa felicidad que tanto daño le estaba causando. La felicidad duele, y muchos la ansían con demasiado fervor, no ven a la misma amante pasional que veía él cada noche junto a él en el despacho, no veían su pícara sonrisa, no eran capaces de ver que todo era sólo un juego, y que lo único que hay que hacer es jugar, reír y pasarlo bien. ¿En qué juego se ha visto que se tenga que llorar? ¿Qué niño aceptaría jugar a semejante juego? Sólo había que seguir las reglas... ¿Tan difícil era? Para él si.



Encendió la lámpara del escritorio, y tuvo que cerrar los ojos para evitar que la luz le cegara. Por alguna razón, la luz de la bombilla le parecía aquella noche extraña, y molestamente fuerte. Al parecer las teclas del teclado pensaban lo mismo, ya que manifestaban su incorfonmismo ante tal cantidad de claridad produciendo mucho más ruido que antes, si cabe, y a los pocos segundos declararon tajantemente que no volverían a escribir nada si no volvía su ansiada oscuridad.

Tras haber intentado en varias ocasiones seguir con el relato se dio por vencido, y permitió a su mente vagar por los lugares más recónditos de su conciencia. Esta se paseó libremente, revolviendo cajas llenas de obetos y recuerdos olvidados, en ocasiones encontraba rostros sin nombre y deformados por el tiempo, o tal vez encontraba palabras en otros idiomas que no sabía lo que significaban, pero que, por alguna extraña razón, habían quedado arraigadas en su mente para siempre. Y entonces, revolviendo en una de las primeras cajas que se creó, encontró una foto reciente, y antigua a la vez. Era una fotografía de una mujer, hermosa a su parecer, que sonreía muy débilmente; su rostro redondeado y enmarcado por la fatiga de quien acaba de realizar un gran esfuerzo se veía resaltado por dos ojos verdes preciosos, no demaisado grandes, ni demasiado pequeños, pero que sin embargo era como si reflejasen todo lo que estaba viviendo la mujer en ese instante. Era la mirada de una mujer que estaba empezando a conocer el dulce amargor de la vida; aceptaba esto pasivamente, con comprensión, pero no estaba dispuesta a dejarse llevar a donde la llevase la vida como si fuera un juguete. Ella sabía que había venido a este mundo luchando, y que se marcharía luchando por lo que quería, por sus ideales y sus pasiones. No estaba dispuesta a morir y ser recordada como la mujer que habría podido ser; no, ella quería ser recordada por la mujer que fue, y la que aún es. Una mujer que ama hasta límites insospechados a sus hijos y a su marido, en ocasiones demasiado, llegando incluso a olvidarse de si misma. Una mujer que luchó por ser quien era en un mundo que buscaba a la barbie perfecta, y no a la muñeca de porcelana que ella es.

lunes, agosto 28, 2006

Aún late...


2006. Ago. 28

La miro. Me mira; le sonrío, ¿quién es? Acabo de verla. Abrí los ojos, y ahí estaba, delante de mí, observando... ¿También ella me ve?, ¿me ve ella como la veo yo? Yo... veo su cuerpo, sus manos, sus ojos... su pelo; ese pelo tan particular que tiene.

El pulso se me realentiza, y un sentimiento de melancolía me llena por completo, siento ganas de llorar, por algo que antes había y que ya murió, como una madre que, desconsolada, acaba de darse cuenta de que el bebé al que tan tiernamente le cantaba hasta hace un instante, acaba de morir. Quiero llorar, pero no lloro, me sorbo las lágrimas y sigo mirándola. Ella no sabe lo que yo sé, lo que yo siento.

Permanecemos así unos momentos más, observándonos mutuamente en silencio; apenas intercambiamos unas pocas palabras, y todas ellas carentes de sentido para mí.







Estoy deseando que se vaya... quiero que siga su camino, que se vaya lejos y no vuelva, quiero olvidar toda la desolació que causó en mi, y poder empezar de nuevo.
















































































Ahora ella se va... Mira hacia atrás un breve instante, pero no más. La veo marchar, y lloro, lloro de alivio... y melancolía. Se va, y no vuelve...









Se me había olvidado lo que me cuesta empezar de nuevo.

sábado, agosto 26, 2006

Odio, detesto, nadie entiende...

2006. Ago. 26

No quiero expresar lo que siento, porque no me gusta sentirme ridícula, y esto lo consigue.

Odio esta empalagosa sensación de estar haciendo el mayor ridículo de tu vida, cuando lo único que haces es decir cómo te sientes. Odio no poder reírme cuando los demás lo hacen, odio darme cuenta de que estoy haciendo algo que ni siquiera quiero hacer; detesto que mis únicos sentimientos sean de desesperación y tristeza, odio tener sólo ganas de llorar y evitar que me vean hacerlo para luego no tener que explicar que lloro porque tengo ganas, porque no sé por qué lloro y que me hagan sentir mentirosa a través de miradas inquisidoras e incrédulas, cuando nunca he dicho una verdad tan grande.

Odio contarle mis problemas y preocupaciones a los demás porque siempre hay alguien que tiene los mismos, o mayores preocupaciones y problemas que los míos, que me dicen que ya los tendré mayores; ¿por qué no entienden que los problemas de ahora son los que me preocupan, no los de mañana, ni los de la persona de al lado?...pero eso nadie lo entiende, nadie entiende que me cueste sonreír y que me deteste por ello...nadie entiende que no sea feliz y que la culpa sea sólo mía, que contenga las lágrimas, porque mis ojos ya están cansados de llorar y que ahora el silencio y la soledad sea lo único que realmente deseo.


viernes, agosto 25, 2006

Hipérbole del amoroso...


2006. Ago. 25

Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruisieñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto...

































































...que acabo de nacer.

Carlos Edmundo de Ory

martes, agosto 22, 2006

In other words...


2006. Ago. 22

Hay personas que nacen para ser ricas, otras para ser famosas, para ser felices, infelices, desgraciados, pobres, feos, guapos...

Pero ella no. Ella nació para vivir la vida de un modo en el que NADIE la quiere vivir... ella va a vivir la vida de una manera normal, sin grandes sobresaltos... pero será extrañamente feliz, porque sabe que ella nació para vivir esa vida, que lo que ella está viviendo fue diseñado única y exclusivamente para ella, que nadie más podría vivirlo así.

Se despierta por la mañana y limpia en la casa... sueña constantemente con el príncipe azul que algún día vendrá a ayudarla a escapar... de una manera retórica.

El mundo la ve pasar, y confunde su andar alegre y decidido con aires de grandeza, la consideran arrogante y desgraciada. Pero ella vive en un cuento de hadas...



Porque ya sabe como va a morir, y todos saben que lo sabe, pero nadie sabe como, excepto ella. "Es una sorpresa", repite.

Y se hace vieja... su piel se arruga, y un cáncer la acecha desde hace tres años... todos consideran un milagro que siga viva... pero ella sigue insistiendo con la sorpresa...

Pasa las tardes sentada en la mecedora
con su esposo recordando historias, y nombrando una y otra vez la sorpresa, ignorando el dolor que esto supone para su esposo...


El tiempo no se paró a esperarla... y su muerte...









Sí... Su muerte verdaderamente fue una sorpresa.

sábado, agosto 19, 2006

Asesino


2006. Ago. 19

Asesino. Si, eres un asesino... No tienes sentimientos, envías mensajes suicidas a sitios desconocidos, vulnerables o no, no te importa; lo único que quieres es matar.
Me da igual si lo has hecho a posta o sin querer, me da igual si lo sientes o no, si te arrepientes, o simplemente no eras consciente de lo que hacías.
Pero yo sí sé lo que hacías, lo supe en cuanto lo vi ahí, dibujado en la pantalla del ordenador, como si de la niebla oscura que precede a la muerte se tratase. Lo mataste... me mataste... ¿Lo sabías?


Has matado a lo único que había dentro de mi que yo podía enseñar a los demás sin temor a ser juzgada con severidad, pues esa parte de mi era libre, esa parte de mi era la que había asomado la cabeza más allá del sombrero de copa... estaba loca, vivía en dos mundos, y tú mataste uno.

Mi querido, mi amado, mi añorado filósofo... ahora que tu ausencia se siente en cada esquina, las lágrimas se derraman por mi rostro sin sentido ante la impotencia de mis manos para poder trancribir las palabras que dicta el corazón, pues, ¿no lo sabías?. las manos y el corazón no se entienden, y tú, mi difunto filósofo, eras el único que conocía el lenguaje de ambos, y conseguías crear combinaciones mágicas con tu locura, tu dulce locura...


Tú lo mataste. Ni siquiera me habías preguntado si quería que acabases con él, ni si me había cansado de su falta de juicio... Te limitaste a seguir tus deseos asesinos, sin preocuparte por mi...
Me hiciste daño, amigo... mi corazón sangra por las noches... Tú lo mataste, y no tuviste piedad.


Ya no me encontrarás en mis frases... y tampoco tu vano espectro idealizado, mezclado entre otros muchos, que formaban mi inspiración... No eras el único, nunca lo fuiste...

Flores amarillas, de Florencia Bertotti


2006. Ago. 19

Él la estaba esperando con una flor amarilla. Ella lo estaba soñando con la luz en su pupila. El amarillo del sol iluminaba la esquina; Lo sentía tan cercano, lo sentía desde niña. coro: Ella sabía que él sabía que algún dia pasaría que vendría a buscarla con sus flores amarillas; no te apures, no detengas el instante del encuentro está dicho que es un hecho, no la pierdas no hay derecho. No te olvides que la vida casi nunca esta dormida. En ese bar tan desierto los esperaba el encuentro ella llegó en limusina, amarilla por supuesto. Él se acercó de repente y la miró tan de frente: toda una vida soñada y no pudo decir nada coro: ella sabía.... espacio musical de nuevo el coro: Ella sabía que el sabía que algún dia pasaría, que vendría a buscarla con sus flores amarillas. No te apures, no detengas el instante del encuentro, esta dicho que es un hecho no la pierdas no hay derecho; no te olvides que la vida casi nunca esta dormida. Ella sabía que él sabía, él sabía, ella sabía que él sabía, yo sabía y se olvidaron de sus flores amarillas.

Esta es Florencia Bertotti, actriz argentina que ha cosechado mucho éxito con la primera serie en la que consiguió su primer papel protagónico en la serie "Floricienta", de Cris Morena. Actualmente tiene 23 años y vive en Buenos Aires.

También ha participado en varias películas llevadas al cine, como: "Déjala correr", "Mala época", o "El Faro", entre otras.



P.D.: ¡¡Menuda pedazo de actriz!! (Blogger, a ver si mejoramos lo de la subida de imágenes....¡¡¡Mediahora para subir esa fotito...!!!

jueves, agosto 10, 2006

Visítenos...

Este post lo pongo aqui como mera...¿publicidad? Sí, supongo que si...

Ayer se crrearon dos blogs nuevos... uno aun no ha sido actualizado por falta de tiempo, pero el otro si... y la verdad es que en cuanto se pongan seguro que serán de las mejores escritoras de blogger...=P

Aquí están las direccioness por orden de creación:

http://chrisbi.blogspot.com
http://ambi-ambi.blogspot.com

¡¡¡Estas dos chicas llegarán lejos, os lo digo yo!!! =P=P=P=P

miércoles, agosto 09, 2006

Tantos y tan pocos

2006. Ago. 9

En 1964, en los Estados Unidos de América(y supongo que también en más paises del mundo), se consideraba a las personas con Síndrome de Down poco menos que absolútamente inútiles, y, si los familiares no se hacían cargo de ellos, los internaban en centros en unas condiciones verdaderamente deplorables.

Pero había personas que luchaban contra la injusticia, y aunque en ocasiones sus actuaciones eran vanas, llegaron a hacer mella en algunos de los científicos, médicos, etc., que comenzaron a estudiar la enfermedad.

durante el transcurso de estas investigaciones, y después, a los afectados por el síndrome de Down se les siguió considerando una lacra para la sociedad. Pero poco a poco comenzaron a surgir asociaciones que buscaban ayudar a estas personas a introducirse en el mundo laboral y en la sociedad, y a la misma vez, concienciar a las personas de que son personas, y no animales.

Escribo esto como homenaje a todas las asociaciones sin ánimo de lucro que se han ido creando a lo largo de los años, para mostrar mi admiracion a todas las personas con síndrome de Down que han salido adelante, y a todas sus familias por el esfuerzo hecho.

martes, agosto 08, 2006

¿Optimista o Cobarde?

2006. Ago. 8

Últimamente le he estado dando vueltas a la cabeza sobre este tema... ¿por qué la gente se suicida? ¿Por qué amenazan a otros con suicidarse? Son preguntas que me rondan por la cabeza, y a las cuales yo aún no he conseguido darles una respuesta satisfactoria (para mi...).

En una ocasión traté de ponerme en el lugar de un@ de estos suicidas... "La vida no tiene sentido... cada dia que pasa es igual o peor que el anterior, mi familia no me entiende, mis amigos me abandonan, mi novio me engaña con otra, he perdido el trabajo por la depresión... soy una patosa, no hago nada bien, solo se amargar y molestar a las personas que quiero, la bebida ya no es suficiente, las drogas tampoco... los estoy llevando a la ruina, estarán mejor sin mi..." Y, finalmente, la clave, el elemento detonante..."¿Sería capaz de suicidarme?... Piensa en las posibilidades... acabarías con toda esta mierda de un vez... es fácil, y rápido... sólo tienes que dejarte caer por el acantilado... Morir es fácil. Pero...¿ y ellos? ¿Y las personas que dependen de mi? ¿Y las que me quieren? ¿Qué pasará con ellas?... No pasará nada irremediable... sufrirán.. pero no tanto como yo... no demasiado... y luego se les pasará... Todos son fuertes, sabrán sobrellevarlo, y además, tampoco soy tan importante... ¡ni que fuese la reina! Bien, entonces lo haré... pero, ¿cuando? Cuando ya no pueda más...

>Viene mi madre... me dice que debo salir a divertirme un poco... se va... No me entiende...no sabe lo que sufro... Estoy harta... se acabó... "

Y el resto lo dejo para la imaginación de los lectores... esto es lo que pasa por su cabeza... ¿pero qué les lleva a pensar eso? ¿Por qué no tratan de plantearse la vida de otra manera? Un avance... pruebas que hay que superar... pruebas difíciles...MUY difíciles.. pero la recompensa es aún mayor... maduras cada día... vives con esa incertidumbre de qué va a pasar mañana, sin etiquetarlo de antemano como nefasto...

No estoy segura de que me hayan entendido demasiado bien... pero yo dije lo que queria decir exactamente como queria... el/la que tenga dudas que se comunique conmigo por mail o como quiera. =P

jueves, julio 27, 2006

Life can be so sweet...

2006. Jul. 28

Eres tan...tú. Con ese interés desinteresado, es difícil no fijarse en tí; cuando estás en una habitación es difícil no darse cuenta de que tú estás en ella, aunque permanezcas en silencio todo el rato. Me encanta el efecto que causas en mi cuando hablo contigo... eres capaz de hacerme sonreir completamente de oreja a oreja, y tenerme suspirando toda la noche, sin que llegue a cansarme nunca de pensar en qué fue lo último que me dijiste.

Cuando esta mañana he oído la canción que me nombraste, no pude evitar ponerme a reir a carcajadas, y a llorar a la vez... Es difícil amarte, especialmente para mi, porque yo ya creia que te habia olvidado, que lo que a mi me pasaba contigo habia quedado más que enterrado y olvidado, y que ahora sólo quedaba espacio para una buena amistad.

No sé qué hacer... no sé si rendirme y dejar que el corazón me juegue una mala pasada otra vez, haciéndome ver oasis donde sólo hay arena y desierto; tal vez debería no volverte a hablar, prohibirme el pensar en ti, el soñar contigo... Las dos posibilidades son igual de tentadoras...


Tal vez Armanda acabe convirtiéndose en Harry Haller, al fin y al cabo...

miércoles, julio 26, 2006

Amanecer de Luna

2006. Jul. 26

Duerme... mueve los ojos bajo los párpados cerrados; todo su cuerpo se tensa y abre un ojo. Mira a su alrededor, en guardia, esperando ver en la oscuridad de la cueva surgir esa figura que lo atormenta en sueños. Pero una vez más todo es inútil, la cueva sigue igual de oscura y silenciosa, carente de vida, a excepción de la suya propia y la de algún animal que busca huir de los depredadores de la eterna noche.
Tira de las pieles y se dispone a sumirse en el más profundo de los sueños, pero algo se lo impide. Siente una presencia cerca de sus pies, y unas ganas irrefrenables de adentrarse en la noche, abandonando así la segutidad de su cueva. Trata de luchar contra este impulso durante unos instantes, pero finalmente, y sin haber opuesto demasiada resistencia, sale de la cuva y se adentra en el corazón del bosque; y es ahí donde empieza el verdadero sueño... o pesadilla. Siente un millón de ojos posados en él, estudiándolo, y aunque la oscuridad es total, puede notar que está interrumpiendo algo. El silencio sepulcral acompaña a la noche, que cubre con su manto de estrellas el bosque, tratando en vano de disimular las emociones que desprende cada ser vivo de una manera intensa, casi dolorosa: miedo, recelo, rencor, odio... incluso pena, pero muy poca. Al fin llega a un acantilado, y al pie de este se distnguen las luces de varias hogueras, y movimientos ágiles y ligeros.
Baja poco a poco, con una habilidad antes desconocida para él, y según la distancia entre él y el suelo disminuía, podía oír con mayor claridad las primeras notas de una melodía embriagadora. Al fin llegó al suelo, y sólo le separaban cinco metros escasos del improvisasdo campamento, distancia suficiente para contemplar el espectáculo sin ser visto tras la seguridad que le ofrecían los arbustos silvestres.
De repente todo se sume en el más profundo de los silencios, la melodía cesa, y los suaves murmullos, que antes Laureen había confundido con el fluir del río paran. Y comienza la verdadera celebración: comienza a subir una melodía dulce y con ritmo, que acompaña los movimientos ágiles y pulcros de las figuras. Laureen los contempla extasiados, pues nunca había visto tales movimientos y posturas, y simultáneamente sigue el ritmo con un suave balanceo. El príncipe continúa contemplando el espectáculo durante veite minutos, que parecieron segundos, cuando todo paró de repente. Se apagaron las hogueras, la música cesó, y el baile terminó. Todas las figuras tenían la cabeza gacha cuando, de entre las montañas comenzó a surgir un leve resplandor plateado, y todos los bailarines, músicos, y espectadores, levantaron la mirada hacia los gigantes de piedra. El resplandor se fue haciendo más y más brillante a medida que pasaban los minutos, hasta que por fin la luna se mostró con todo su pálido esplendor. Laureen está contemplando el espectáculo más hermoso de toda su existencia, y cuando cree que ya no puede ver nada más maravilloso e inesperado, se da cuenta de que la luna está comenzando a cambiar de color; el plateado se torna rojo, y éste naranja, hasta quedar un color uniforme entre el plateado y el naranja. Las lágrimas de éxtasis comienzan a brotar de sus ojos mientras observa cómo libélulas y luciérnagas inician el vuelo, creando una coreografía improvisada alrededor del brillo de la luna, y los bailarines comienzan a balancearse de derecha a izquierda, murmurando una suave letanía, sin dejar de contemplar el cielo: