viernes, enero 26, 2007
Envoltorio
Deslízate en mi cuerpo, dentro de mi alma...suave, imperceptible, apasionado...Déjame sentir tu piel junto a mi boca, tu respiración en mi cuello. Hazme cosquillas mientras duermes a mi lado.
Abre mi alma con las tijeras que dejé sobre la mesita de noche. Cójelas con cuidado: son de cristal. Ahora acércate, y empieza a cortar por el corazón. Ya has entrado un poco. ¿Ves los jirones? Esos los has hecho tú. Con tus miradas...y con tus desprecios. Ahora introduce las tijeras, y corta.
Mírala, mírala bien, porque es tuya. Sólo tú tienes poder sobre ella. Sólo tú eres capaz de hacerla sangrar, y de hacerla cantar. Sólo tú, que no la quieres, que la desprecias, que dudas, la posees.
Y cuando ya la hayas visto, quiero que me mires a los ojos por última vez, y que me mientas...una vez más. Dime por última vez, que me amas.
Deslízate por mi cuerpo sin alma...porque ya no puede más.
jueves, enero 25, 2007
Conexiones
La verdad es que no sé muy bien cómo empezar este post...ni siquiera estoy muy segura de lo que voy a contar, o si realmente quiero contarlo... Pero es algo que ahora mismo necesito compartir, porque esta es una de esas cosas que, si te las guardas, pierden el encanto con el tiempo, el brillo y la calidez, como cuando arrancas una flor y no la pones en agua: se marchita.
Ocurrió hace menos de diez minutos. No sé muy bien cómo explicar la manera en la que sucedió, ni porqué, sólo sé que Safo fue la causante de toda esta rebelión de pensamientos.
Me hizo pensar, en qué hubiese sucedido, no si yo no existiese, sino si no hubiesen existido las personas que han hecho algo en mi vida. Pensé en todas y en cada una de las personas, y las primeras personas que me vinieron al la mente fueron A. C. y V. (no pongo nombres, ya que no me parece correcto, me limitaré a poner la inicial). Me di cuenta de que, gracias a mi problema con esas personas (ahora bendito problema y bendito mi error), dejé que mis hermanas, esas a las que quiero tanto y a veces a las que mataría, dejé que me intentasen "ayudar", y gracias a su segunda "ayuda", conocí al culpable de los mejores momentos de mi vida. También gracias a la amistad que había antes del problema, me di cuenta de que los filósofos sí que existen, y que además, tienen nombres y apellidos, y viven en Radazul ;). Gracias a que los filósofos existen, éste me enseñó de que las filósofas también existen, y gracias a eso conocí a Safo, la culpable de todo este lío. Y, por último (porque esto podría seguir hasta el infinito), pero no por ello menos importante, gracias a una amistad a distancia que surgió por un error o por mala memoria, me di cuenta de que los perros pueden llegar a parecerse a los amos, y además tener nombre de bar o restaurante.
La lista de conexiones se perpetúa así hasta el infinito, llena de personas que, directa o indirectamente, han colaborado a que mi vida esté llena de personas maravillosas... Gracias a todos por existir, y a Safo en especial por hacerme pensar ^^
martes, enero 23, 2007
Las nubes y el sol
Un montón uniforme de nubes grises y deprimentes cubrían el cielo, desafiantes para con todos aquellos que habían salido a la calle, tras tres interminables horas de encarcelamiento cruel y despiadado, para poder contemplar y sentir el sol jugando con sus ojos, calentando su piel.
Ella no quería ser menos, y, dispuesta a jugar la media hora de permiso, cruzó la puerta, y alzó la vista al cielo, esperanzada, y tras ver un enorme y burlón "¡JA!" dibujado en las nubes, lanzó un suspiro de resignación, y lanzó una muda maldición a esas gordas y aburridas viudas del cielo..."Envidiosas", pensó. Luego miró a su izquierda, y observó cómo le quitaba el cuaderno suavemente de las manos, como si pretendiese que ella no se diese cuenta, y casi murmuró:
- Quiero leer aquello...
Ella sonrió y lo dejó hacer...no iba a encontrar nada. Siempre escribía cosas pensando en que él las leyera, pero, una vez se encontraba en la situación, le entraba el miedo, miedo porque ella solo escribía por escribir, por contar las locuras que se le pasaban por la cabeza, las tonterías, los delirios de grandeza... Casi nadie veía eso, aunque todos lo leyesen, o lo creyesen; sólo veían palabras enlazadas unas con otras con determinantes, pronombres, nexos de unión...pero cuando él lo leía, la veía a ella, la veía a ella contándole todas esas cosas, observaba su alma multiforme, esa alma que ella abandonaba y abría en cada párrafo que escribía pensando en él.
Abrió el cuaderno naranja por la página, pero se encontró con que habían páginas arrancadas, la miró, y, sin darse por vencido, siguió rebuscando en la libreta, en busca de algo, por mínimo que fuera. Y lo descubrió. Una pequeña página con las lineas de color verde, y letras tatuadas en los recuadros de color azul.
-Esto no lo vi el otro día- dijo
Ella no sabía que decir, no recuerda si respondió algo o no, los nervios eran demasiado grandes. Leyó la primera línea, o la primera palabra, y dijo:
-Ay, este soy yo en todos lados
Comenzó a leer en voz alta, la suficiente para oírlo los dos.
-"Y él..."
Ella se asustó un poco, le agradaba estar así, pero nunca le había gustado que leyesen cosas que ella había escrito en voz alta.
-No, Juan... vale que lo leas, pero en voz alta no, por favor...
Él hizo oídos sordos y, jugando, comenzó a leer de nuevo, ella se acercó a él y le tiró suavemente de la manga y, con la cabeza gacha, dijo:
-Oye...no lo leas en voz alta, que me da vergüenza....
Y él le pasó un brazo alrededor de los hombros y la atrajo hacia él, y ella hundió su cara en su pecho, sintiendo que el corazón le iba a estallar...
Sintiendo que el corazón le iba a estallar...
A estallar...
sábado, enero 20, 2007
Incoherencias
Y quiero escribir todo lo que siento cuando pienso, todo eso que está vetado a las palabras y que se cuenta en las canciones. Quiero escribir los labios recorriendo el cuerpo, el deseo ocupando la voluntad.
Quiero escribir lo que veo, lo que se que está ahí cuando lo recuerdo, pero no está cuando lo veo. Quiero escribir lo que se me pasa por la cabeza cuando me despierto por la mañana, lo que me imagino cuando huelo olores que no están, cuando veo personas que no vendrán...pensé en los momentos que habían sido robados por el tiempo, por ese ser invisible y malvado que no hace más que parar el tiempo y susurrarte al oido que mires a los lados, que no me mires...
Saborear las palabras que me susurras al oído...suaves, dulces...tímidas, casi como si estuvieses pidiendo perdón. Y luego esperas a que yo voltee y busque tus ojos y bese tus labios.
Quiero escribir que sé, que siento tu resaca de los sentimientos de la noche, quisiera tener una pluma estilográfica para escribir en tu cuerpo todo lo que se ve fuera de la cueva...
viernes, enero 12, 2007
Vacíos inspirados
Y el tango envolvió su mente, su esencia, su alma, su pensamiento, su corazón… sus manos. Y la inspiración que había buscado en frases vacías e incoherentes la encontró en la nostalgia de un Gardel. Y se movieron incesantes al compás de los violines, del piano. Y acabaron por morir desangradas en su terrible deseo por crear algo que se pareciese al vaivén de las olas del mar, algo que se alejase de la soledad, que abandonase los jeroglíficos, los dibujos, los gráficos, los dialectos, los gritos, las desesperaciones. Y acabó como mismo empezó: con frases vacías y sin releer lo escrito, con la última nota de un Gardel.
jueves, enero 11, 2007
Mundo de Papel
Cada vez son más las personas que presumen de no ver la televisión, las que se jactan de llevar una vida aparentemente libre de la influencia de los medios de comunicación. Hay personas que tienen esperanza, yo entre ellas, y que creen que poco a poco la televisión se va concienciando del poder que ejerce sobre la sociedad, sobre las personas y sus actos, y van controlando las emisiones de los programas que no sería recomendable que viesen los niños. Pero la verdad es que todas esas esperanzas y creencias son vanas y, me atrevo incluso a decir, que nunca llegaron siquiera a planteárselas.
La verdad cruda, es que a los medios de comunicación le importa tres pepinos la salud mental de los niños, las repercusiones que sus decisiones pueden tener en la sociedad, es más, son conscientes de ello, y lo explotan a su favor, y no siempre beneficiando a los espectadores.
Hoy se me encogió el corazón cuando, buscando información para un trabajo, encontré una noticia en la que se decía que, el 31 de diciembre del pasado año, un niño falleció ahorcado en su casa tras haber visto la retransmisión de la ejecución de Sadam Hussein, tratando de saber "qué se sentirá colgarse a una cuerda". Cierto que nosotros también tenemos parte de culpa, porque lo que queremos ver es lo que nos dan, y cuánta más audiencia tiene un programa, más lo retransmiten. Pero hay algo que se llama sentido común, y que, al parecer, para poder triunfar en la vida hace falta carecer de él por completo.
Doy por sentado que la mayoría, si no todas las personas que lean esto ya lo sabían, pero como ya he dicho, yo soy una de esas pocas personas, o lo era, que creía que en las "altas esferas" había gente que quería algo más que ganar dinero, que quería de verdad mejorar a la sociedad.
Para ver la noticia completa aquí y aquí
viernes, enero 05, 2007
El vals de las arañas....
Se despertó por la mañana con una lágrima reseca en la mano, tratando de huír de su impenetrable mirada. No se sentía con fuerzas para dar siquiera un paso, sentía que no debía abrir los ojos ni un pequeño milímetro, deseo quedarse acostada, escondida entre las sábanas de su asquerosa autocompasión... Pero aún así se levantó; se dirigió al baño, y casi profirió un grito cuando vio su reflejo en el espejo: grandes ojeras enmarcaban sus ojos antaño vivaces, testigos de una noche de amargura y desesperación. Sus labios, cuarteados, eran incapaces de formar una sonrisa agradable de ver... y su aspecto en general, recién levantada, dejaba bastante que desear.
Pasó la mañana pensativa. Porque no quería salir, se obligó a desayunar fuera, a seguir a su acompañante al banco y a la tienda, a mirar escaparates ridículos, y a callar cuando debería hablar.
Más de una vez estuvo a punto de romper a llorar...en la tienda de ropa, en la panadería, en el bar... en el coche Odiaba estar así, esa sensación de autoabandono, de querer y no poder, a pesar de que sabía que si quería, podía. Y lo intentó.
Todos tienen un límite, y su límite, para con ella misma, es muy pequeño. Ni siquiera llegó a llorar todo lo que quería... le hubiese gustado desahogarse mientras recogía la cocina, cantando entre lágrimas, pero algo la obligaba, inflexible, a esbozar una sonrisa y a cantar...
-¿Y qué le pasa a esa?
-Nada...
-¿Nada?
-Bueno, sí...
-¿Qué tiene, pues?
-Que no le gusta autocompadecerse, no le gusta llorar.... Está perdida, terriblemente. No sabe si hablar o callar, no sabe si amar u odiar, no sabe si prestar atención, o ignorar. Se siente débil, sola, abandonada por el indio que debería abrazarla y transmitirle seguridad. Pero a la misma vez, dentro, muy dentro de ella, se siente tranquila, siente paz, y seguridad. Muy, muy dentro de ella, siente que todo esto se solucionará, que no debe prestarle más asunto, que no debe llorar tanto... Que no debe esperar a ir, sino seguir y que venga...
jueves, enero 04, 2007
"Largo domingo de noviazgo"
Ella rezaba porque no se diese cuenta de nada... Para que no viese que abrazaba el cojín para no abrazarlo a él, que en toda esa semioscuridad, ella luchaba por no romper el silencio con los latidos de su corazón...
Esperaba que no se hubiese dado cuenta de que una sola palabra suya habría bastado para que ella dejase de esperar, porque una espera lleva a otra... y puede que con esta ella no tenga tanta paciencia...tal vez se decida por hacer lo que quiere hacer ella, antes de esperar que lo haga él... pero le parece que no lo va a hacer... De una manera dulce, le gusta ver como se pone nervioso cuando ella lo abraza... y disfruta con eso.
Se rió cuando él dijo que no le gustaba esperar, porque era eso precisamente lo que estaba haciendo ella... pero valía la pena por pasar más tiempo a su lado, por conseguir que su ropa se quedase impregnada de su olor, de él...
Mientras estaba con él quiso que no se diese cuenta de nada... y cuando se fue lo echó tantísimo de menos, que sintió que se le quedaba el corazón atrás...
Pero sobre todo tenía miedo... miedo de que dentro de cinco dias todos esos momentos queden difuminados en el tiempo, como si no hubiesen sido más que un dulce sueño que se olvida con el tiempo... tuvo miedo de que otra vez más la timidez se adelantase al deseo, a los sentimientos, a las promesas... tuvo miedo una vez más de su indiferencia, de su frialdad... miedo a volver a pasar tardes enteras llorando el latido del corazón...
sábado, diciembre 30, 2006
A mí me dieron un día..
A mi me ofrecieron el bosque
viernes, diciembre 29, 2006
Una rosa
Los sueños dulces saben amargos, saben a lágrimas, a miedo, a cariño, a pasión. Los sueños dulces saben a miel, a sal, a música, a una voz cantando en la oscuridad.
Los besos agrios saben a algodón de azúcar, a las olas rompiendo en las rocas, a dos manos buscándose furtivas, a las promesas que se hacen sin querer. Los besos agrios saben al arrepentimiento, a miedo, a los dias que pasan del calendario, al batir de alas... a los rayos del sol.
Los pensamientos furtivos están hechos de alquimia, de canciones, de pasiones, de nombres de personas, de deseos en la oscuridad, de abrazos solitarios y noches de almohadas vacías, de palabras susurradas al aire.
El amor está hecho... ¿de qué estás hecho?
Y ya...
"- Me perturbas- había dicho- pero también me intrigas"
Eres la cosa más rara, extraña, multiforme, adorable y enrollada que jamás, en todo lo que llevo de vida, he tenido el gusto de echarme a la cara...
O tal vez es sólo porque me molesto en saber quién eres...
jueves, diciembre 28, 2006
La estrellita, la Niña, y la Personita

Nuevas fuerzas, nuevas alegrías me asaltan la mente esta mañana. Has sido, sin yo saberlo, sin tu quererlo, el deseo que se le ha concedido a una niña caprichosa de quince años un veintisiete de julio. Hace un año, una niña se sentía sola, y viendo a una estrella fugaz pasar, le suplicó, entre lágrima y lágrima, que le concediese una persona que la amase y a la que amar para toda la vida; le pidió que trajese esa persona que seria especial para ella cuando tuviese dieciséis años.
Y llegó el día del decimosexto cumpleaños de la Niña, y comenzó a esperar. Le pasaron muchas cosas en ese tiempo en es que cada día era una espera constante e inconsciente. Se dio cuenta de que sus amigas no eran sus amigas, que entendía mejor a los hombres que a las mujeres, que le gustaba cantar bajo el sol del verano; también conoció a muchas personas, una más especial que las demás, y profundizo en los sentimientos de personas que ya conocía.
Pero poco a poco, el tiempo iba pasando, incesante, sin pausa, y ella no sentía nada, no veía nada, hasta que un día se dio cuenta que hacia tiempo que una Personita ocupaba su mente por completo, se dio cuenta de que esa Personita le decía cosas realmente bellas, y que sabia hacer como nadie que sonriese y que se olvidase de sus penas. La Niña, tras días de dudas y de estudiar a esa Personita que se había convertido en alguien tan especial, a lo que sentía, decidió decírselo todo, claro y sin rodeos.
Al principio la Niña pensó que esa Personita podía llegar a sentir al menos un poquito de lo que sentía ella, y fue increíblemente feliz por unos días. Ya casi ni pensaba en la estrella a la que le había susurrado que quería ser feliz. Y un día, sin previo aviso, esa Personita le dijo que no sentía lo que ella, que quería seguir siendo libre. La Niña asintió, y se dispuso a dejarlo ir, a seguir ella con su estrellita. Sólo se permitió llorar el desengaño tres noches y un día, y después siguió como si esa Personita nunca hubiese estado en su vida, como si las cosas que sentía fuesen producto de su imaginación, como las historias que se inventaba.
Pasaron algunas semanas, semanas que, aún hoy, a la Niña le parecieron eternidades, y una mañana de veintitrés, esa Personita tocó en su puerta, y le dijo que quería verla. A la Niña le asaltaron un millón de emociones contradictorias, y ninguna. Amor, ternura, rabia, confusión, nervios, expectación... Aceptó verlo, y él le dijo que no se la podía sacar de la cabeza... del corazón. Y a ella se le derritió el alma ante unos ojos que conseguían hechizarla y que le decían que querían llegar a amarla.
Y ayer le prometió a la Niña tantas cosas, le dijo tantas otras, que le hizo acordarse de la estrellita.
A la Niña sólo le queda por agradecer a la estrellita y responder con todo el amor con el que es capaz de expresar en una pantalla de ordenador, que esas palabras le llegaron a lo más hondo del alma.
miércoles, diciembre 27, 2006
Versos del dia después de Navidad
martes, diciembre 26, 2006
Benditos ojos que me esquivaban...
2006. dic. 26
No sabía que era él, ese chico tímido que se sentaba en la esquina, el que iba a tener el control de su corazón, de las veces que acelerase el pulso, no se podía imaginar cuan enamorada llegaría a estar de sus ojos, de sus palabras, de él. Nunca se lo había imaginado así. Un día, ella leyó algo que él había escrito, posiblemente para ella, tal vez para nadie, nunca le dijo para quién era. Era un poema, y en él expresaba cosas dolorosamente bellas. Y quiso quedarse así para siempre, absorta en sus palabras, sumergida en besos que tal vez algún día llegaría a saborear... besos con sabor a sal.
Había noches en las que se despertaba a las cinco de la mañana, y, con la cabeza recostada en la almohada, escuchaba el silencio de la casa, el tic-tac incesante, y de repente, ruidoso de los relojes.
No tengo ni la menor idea de cómo voy a hacer yo, para seguir entera cuando te vea...
lunes, diciembre 25, 2006
Soy yo...eres tú... Mi regalo
Me marea el hecho de tener la página en blanco ante mi, tengo miedo de no poder decir todo lo que he guardado adentro durante tanto tiempo... tengo miedo de volver a decirte "te quiero"... ¿cómo sé que no me volverá a doler? Confío en ti... en lo que sientes, en lo que siento yo... pero sigo teniendo miedo.
Me asusta el acostarme cantándole a tus ojos, de la misma intensa manera en la que quiero verte, que me digas que quieres verme... No sabes lo cerca que estuve de tirar el móvil contra el suelo cuando me dijiste que querías verme... "¿Qué le pasa a este?", pensé. En realidad me gustaba que me lo dijeses, pero no sabía como tomármelo... entiende... ya no sé a dónde ir... ni que hacer, ni qué decir... ahora la que tiene miedo soy yo, ahora la que está al borde del abismo, soy yo...
Pero tengo pensado saltar... voy a saltar. Cuando me lo pidas, cuando tú quieras, agarraré mi miedo, y lo tiraré al vacío... y me daré la vuelta, y detrás de mi estarás tú, sonriendo. Y beberé de tus besos con sabor a sal...
¿Me dejarás?
Son tantos los regalos de Navidad que se nos dan sin que nos demos cuenta...
P.D.: Que tú creas que me has dejado pasar, no significa que yo me haya querido ir.
viernes, diciembre 22, 2006
Otros viven ya otra vida...

-El misterio ha desaparecido de mi vida, ya mi mente no se ve capaz de dictar a mis manos las historias que tanto me gustaban antes. Ahora todo es o blanco o negro, ya no hay gris, ya nada comienza siendo blanco para al final acabar siendo negro. Ya no hay historias que tiñan mi mente, ya no hay palabras ajenas que se paseen por mis pensamientos, vagabundas, reuniendo ideas para crear mis misterios.
>Ahora todo es demasiado claro, incluso para mi. Ya no soy capaz de confundir, de mentir para luego decir la verdad; o miento, o digo la verdad... No hay intermedio ya para mi.
>Y solo quiero saber... ¿quién se lo llevó? ¿Dónde está todo eso con lo que empecé y que ahora se ha ido?
Estaba sentado en un banco en medio del bosque. Había empezado a nevar desde hacía rato, y la nieve le creaba un manto blanco sobre los hombros, le cubría el cabello negro, que le escondía sus vacíos ojos marrones... Para todo aquel que llegase en ese momento, aquel hombre de menos de veintitrés años hablaba solo; porque de hecho así era... o al menos eso creía. No se había fijado en la figura que estaba detrás de él, la mujer que lo miraba desde detrás de los árboles. Una capa blanca le cubría totalmente el cuerpo, y apenas si se le podía distinguir el rostro entre su cabello rubio.
El hombre hundió su cara en las manos, y comenzó a llorar en silencio, desconsolado. Entonces la mujer emitió un ruido de desagrado, y él se dio la vuelta al instante, sorprendido. Pero antes de que pudiese ver si quiera los gélidos ojos azules que enmarcaban el rostro de la que había sido su espía, un frío puñal se clavó silencioso y suave a través de su estómago. sintió como si en lugar de carne, su cuerpo estuviese hecho de mantequilla. Ella también debió de sentirlo, porque se estremeció de una manera casi imperceptible, retiró el puñal, y se alejó corriendo, ágil, entre los árboles, dejando atrás a un cuerpo al que se le escapaba la vida en cada aliento.
Y poco a poco la nieve fue perdiendo toda su claridad para cambiarla por el rojo de la sangre, la sangre de un asesino, de un maltratador, de un padre, de un poeta, de un amante, de un pintor, de un escultor, de un alcohólico, la sangre de un mentiroso... la sangre de un hombre.
jueves, diciembre 21, 2006
Arenas...
Hablar o no hablar, querer o no querer... ¿quién ama a quién? ¿Por qué siento que te duele cada vez que lo nombro? ¿Por qué siento que temes soltarte de la misma manera en la que ya crees que estás tan lejos como para que mis ojos no te alcancen?
Te molesta que permanezca impasible ante ti, y cuando te demuestro que puedo derretirme ante tus ojos me desprecias... ¿quién te entiende?
Luchas por parecer impasible ante todo y ante todos....
miércoles, diciembre 20, 2006
El pasado nunca muere

Se acuerda... ¿cuántas promesas de amor ha roto? ¿Cuántas veces ha prometido amar para siempre? ¿Cuántas lágrimas ha derramado por cada promesa rota? ¿Cuántas veces se ha maldecido, se ha prometido a si misma no volver a prometer jamás? Seguramente muchas veces... ella es así. Ama demasiado y a demasiados, y la única manera que encuentra de hacer que sus amores no parezcan mentira es prometer que "te amaré siempre", que "le he olvidado", que "ahora sólo estás tú...". Le aterroriza tener que dejar de querer a alguien, tener que amarlo... odia enamorarse, porque siempre se enamora de personas que fueron sus amigos, y no quiere perder a los amigos. Pero sabe que el corazón es tramposo, y miente cuando dice que ya no más.
A veces, por las noches, recuerda una a una las promesas de amor que hizo en silencio, las que dijo, las que se calló... y todas ellas están rotas en mil pedacitos, a cada cual más pequeño, mezclados unos con otros, y trata de recomponerlos, devolver cada promesa a su legítimo dueño... pero sabe que no puede, y al final siempre acaba derramando una lágrima por cada pedacito incompleto, porque saben cómo se siente ella, porque las promesas rotas son las únicas que no guardan rencor, porque saben que ella nunca dejará de amar del todo. Al menos no mientras abra cada noche la cajita y los observe con añoranza, experimentando otra vez los sentimientos del pasado... la alegría, los nervios, la tristeza, la vergüenza... las palabras de la libreta. Recuerda los nombres, las caras, lo que más le gustaba y lo que no, lo que aprendió de cada error.
-En cierta manera,- le dicen a veces las promesas- nosotras no estamos tan rotas como tu nos ves, porque añoras el tiempo en el que nos pronunciaste, y lo que sentías entonces, y aún hoy eres capaz de sentir los nervios en tu estómago cuando cruzas una mirada que en realidad no significa nada. Sigues enamorada, de todos y cada uno, pero solo queda la estela...
Así que ella piensa que, al fin y al cabo, prometer no está tan mal... siempre que logres no olvidarte nunca de las promesas.
... Nunca se promete demasiado.
domingo, diciembre 17, 2006
Cierra una, y abre otra. Bienvenida
Llegó el momento... ya sabes por qué si, y por qué no. Es demasiado pronto, y tú demasiado impaciente, entiende que si es ahora harías daño a muchas personas, sin incluirte a ti, que serías la más perjudicada. ¿Aceptarías perder muchas cosas a cambio de una sola?
Entiende que tu momento llegará, que no es que la estrella te haya ignorado, es que ahora no. No es tu momento... Es como si quisieras montar el árbol de Navidad en agosto, no se puede ¿verdad? Y no por que no quieras, porque seguro que ganas no te faltarían, es porque las Navidades son en diciembre y no en agosto, ni en otro mes.
Recuerda lo que siempre te decían: "No tengas prisa por crecer, ya llegarán los dias en los que llorarás y suplicarás volver a cuando eras niña y tu única preocupación era ver los dibujos de la tarde." Además, no estás sola...en todo este transcurso me has descubierto a mi... y esta misma mañana has definido a Basilisk... que es...bueno... es bastante interesante, ¿no crees?
¡¡Claro, quién puede haber mejor que yo para nada!! ¡Y lo del intelecto ya ni se menciona...!
... ¿Estás mejor?
...Jiji, tendré que seguir tirando ropa, entonces..
¡¡Eso es!! ¡¡Lo logramos, Ele!!
No me llames Ele...
viernes, diciembre 15, 2006
Películas...
Y allí observo, en silencio... Lo descubrí por casualidad, ni siquiera buscaba, ni siquiera sabía que existía,a pesar de que lo intuía.
Lo primero que vi fue su foto, ese rostro, esa sonrisa que tantas veces analicé, tan hermosa, tan radiante, tan feliz... tan enamorada. Y poco a poco fui cerrando los ojos, me encapriché contigo, y no quería dejarte ir, me daba miedo creer que amases a alguien que no fuese yo. Me comporté como una persona sucia, mezquina y deshonesta. Fui una humana más.
Pero poco a poco, me di cuenta de que eso duraría para siempre, que, una vez más, por mucho que yo tratase de atarte a mi lado, tu mente siempre estaría volando libre hacia otras costas, que besarías mis labios sin besarme a mi, que mirarías mis ojos sin ver los mios propios, sin verme a mi... Me di cuenta de que yo no debía dejarte ir, porque tú nunca habías estado.
Porque, amor, la distancia engaña y juega malas pasadas, y simpre el anhelo y el deseo por estar con la otra persona, lo proyectamos en alguien más cercano, y no necesariamente la mejor persona.


