domingo, diciembre 10, 2006

El vuelo de la libélula

2006. dic. 10


No puedo más, siento que voy a estallar... quiero llorar de la rabia, la impotencia. Quiero agitar con fuerza la cabeza, y que te evapores de mis pensamientos, ya no me gusta pensar en ti, ya no me siento feliz, ni cómoda, ni alegre... sólo siento una bola negra en el pecho pujando por salir, por llamarte de todo lo que se me ocurra, menos bonito. Pero no puedo, me retienen tus ojos, tu forma de ser. Eso es lo único que te ha salvado de mi, de mi dolor, me mantengo a ralla porque ellos me lo piden, porque saben que han hecho más daño del que realmente pretendían hacer. Y yo los compadezco; por una vez, me aparto para dejar pasar a tu remordimiento.


Y es tu maldita autocompasión la que me revuelve los pensamientos, y hace que quiera olvidar todo de ti menos tus ojos... ¿cómo me han podido enganchar tanto, de esa manera tan... inexplicable? Desearía poder arrancarme la bola negra del pecho y dejar todo como estaba antes de que a mi se me ocurriese hacer nada, decir nada, a veces cierro los ojos, y siento, sé que es para no abrirlos más, porque no me gusta la realidad que viví, las consecuencias de mi "gran guerra". Pero me obligo a abrirlos de nuevo, a mirar al frente, a seguir amando a lo que sea que deba amar, me obligo a darle mi voto de fe a la estrella, al fin y al cabo, aún quedan tres meses, y en menos tiempo han ocurrido cosas más imposibles que esa... Y lo único que me quedaba para poder escapar era escribir, transformar en palabras mi malestar, mi repulsión inexplicable... te quiero tanto y a la vez te quiero...tan lejos.


Quiero difuminar todo tus recuerdos, todas las palabras que hicieron que me recorriese todo un escalofrío desde los pies hasta la nuca. Quiero olvidarte todo tú, de la misma manera en la que un dia traté de grabarte a fuego en mi memoria. Quiero que dejes de existir para mi... todo, menos tus ojos...









He vuelto.

sábado, diciembre 02, 2006

Cese de Temporada

2006, dic, 2





Había visto cómo se acercaba, tras días de espera, hacia la tienda. Estaba realmente emocionada. La había visto una vez, hace no más de una semana, al pasar con su madre por delante de la tienda de antigüedades. Se había parado un instante, y había mirado al interiror de la tienda a través del escaparate, y fue entonces cuando la vio... y supo qué era lo que iba a pedir a Papá Noël por Navidad... Su madre empujó de ella y siguieron su camino, estaba empezando a nevar otra vez, y el frío congelaba las manos cubiertas por los guantes de lana. Cuando la niña llegó a su casa estaba muy silenciosa... pensaba en si realmente se habría portado lo suficientemente bien como para merecerse que Papá Noël le regalase algo... al final decidió que si, y se dispuso a escribir la carta.



Querido Papá Noël: -escribió.

Este año me e portado muy vien y e hecho caso a mi mamá en todo lo que me dijo que iciera. Tamvién e sido una niña buena en el cole con los de mas niños de mi clase... ¿sabes que la proffe me dijo que hera una niña muy lista y travajadora? Aunque dijo que tengo que travajar mis fáltas de Ortografía... y le estoy aciendo caso, todos los dias escribo y leo muco, como me dijo, para escrivir vien, como una niña grande.

Como sabrás te estoi escriviendo esta carta por que faltan pocos dias para que sea navidad, ¡¡tengo muchas ganas!! Mi mamá hace una comida muy buena ese dia, y yo siempre como mucho. Si quieres le puedo decir a mi papá que si deja que mi mamá te guarde un poco para que lo pruebes...Vueno, te queria pedir que si me podías traer una muñeca de proselana, que tiene un gorro rojo muy vonito y un bestido también rojo, con un chaleco verde fuerte. Tamvién tiene los ojos azules, como yo, y tiene el pelo negro... es muy vonita, y me gustó mucho. Esta en una tienda del pueblo, es una tienda de antiwedades.


Le diré al hombre de la tienda que la guarde para ti, ¿bale? Muchas grasias, y felis navidad.




¡¡Por cierto, saluda a la señora Noël de mi parte!!



Sally



Tan pronto como pudo salir de su casa otra vez, para ir a hacer los recados a los que la mandaba su madre, pasó por el buzón, y allí dejó la carta que había escrito con tanto esmero. Estaba muy orgullosa de si misma porque era la primera vez que escribía una carta ella sola, sin decírselo a nadie. Ya era una niña mayor.

Todos los dias, a la vuelta del colegio, pasaba por delante de la tienda de antigüedades, y posaba sus ojos azules sobre el escaparate, y después buscaba ansiosa la muñeca, y siempre la encontraba. Era preciosa, tan pálida, con los mofletes sonrosados, y su boca ligeramente teñida conun tono rosa pálido. Pero lo que más le gustaba era su vestido, tan elegante, que parecía una princesa. Más de una vez pensó en entrar, pero nunca se atrevía.


Las vacaciones de navidad se acercaban, y Sally sabía que, después de que comenzasen las vacaciones, ya no podría pasar por la tienda sola hasta que volviese a comenzar al escuela, y aún no le había pedido al dependiente que se la guardase para que Papá Noël se la fuese a buscar. Entonces decidió que ese mismo día, después de salir de la escuela, iría a la tienda, y le pediría al dependiente que la guardase para ella.







Eran las doce y media, oyó a lo lejos el timbre de la escuela del pueblo, e , inmediatamente después, los gritos de júbilo de los niños al saber que no tendrían que volver a la escuela hasta después de año nuevo. Desde la penumbra de la tienda, y semioculto entre las cajas, asomó su cabeza para tratar de ver fuera de la tienda. Sí, allí estaba, como todos los días, se dirijía hacia el escaparate, miraría dentro un rato, se ajustaría el chal de punto gastado y, casi como si le costase, daría la vuelta y se iría a su casa. Se preguntaba cuándo entraría en la tienda, e inmediatamente su pregunta quedó respondida. Sonó la campanilla de la puerta, para anunciar que había entrado un cliente, y una ráfaga de viento helado la acompañó. Por un momento el bullicio que se oía en las calles cubiertas de nieve se hizo más fuerte, y luego volvió a callar, como si hubiesen bajado el volumen. Y el silencio volvió a cubrir las paredes de la tienda. La niña apenas se movía, y, tras un instante de duda, llamó:

-Ho...¿hola?


-Buenas tardes, jovencita- saludó él.



-Buenas tardes, señor... yo...eh...Me llamo Sally, señor y vengo ah...


-Buenas tardes, jovencita, yo me llamo Dídac, y soy el dueño de la tienda. Dime, ¿en qué puedo ayudarte?- la cortó él. Pretendía ser amable, y que la niña perdiese el miedo,o la vergüenza, o lo que sea que le impidiese hablar con normalidad...

Observó como se quedó un instante en silencio, buscando algo en la tienda, y luego su mirada se posó sobre una vieja muñeca de porcelana, que estaba toda rota. Sin embargo, al verla, su mirada se iluminó, y supo enseguida a qué venía.


-¿Te gusta esa muñeca?- preguntó.


La niña asintió en silencio, sin poder apartar la mirada de la muñeca; estaba como absorta, pareciese que veía más allá incluso de la propia muñeca, y Dídac se preguntó sis ería buena idea dejarla ahí, mirandola.


-Es muy bonita, ¿verdad? Y eso que ahora está rota... pero cuando la compré estaba completamente nueva. Se la compré a una familia de burgueses que querían desacerse de ella. Había sido la muñeca favorita de su hija, pero esta había muerto de tuberculosis el invierno pasado, y, tras mucho llorar, habían decidido que lo mejor era vender todo lo que había pertenecido a la niña. Casi me la regalaron...


La niña había centrado otra vez la mirada en la muñeca, o al menos eso pensó durante una fracción de segundo, hasta que la niña dijo:


-¿Y qué pasa con esa niña de ahí?


A Dídac se le erizó el pelo de la nuca. Sabía a lo que se refería, pero aún asi, contestó desprecupado:

-¿Esa de la foto? Ah, no es más que una modelo...


La niña calló, sin atreverse a replicar, pero siguió mirando cinco centímetros por encima del sombrero de la muñeca. Estaba muy seria, como si estuviese prestando toda su atención a algo que le estuviesen diciendo.
De repente sintió unas ganas irrefrenables de desacerse él también de la muñeca... y de la niña, de Sally. Su corazón se aceleró y trató de echarla de allí.


-¿La quieres?

-Sí- contestó.

-¿Cuánto me vas a pagar? Porque no pretenderás que te la regale...


-Sí lo hará- replicó- va a cerrar la tienda mañana, y quiere desacerse de la muñeca cuanto antes, por eso la sacó de la caja y la puso a la vista de todo aquel que pasase, para que la comprasen...


Y entonces se sintió muy débil, y viejo, como si tuviese el doble de su edad actual, y sobre su espalda hubiesen cargado todas las cajas que había en su almacén... Y se sintió solo, y recordó a su esposa, y a su hija, Julia... las echaba tanto de menos. Pensó que echando a la niña de al tienda se sentiría mejor, y eso hizo. Sally agachó la cabeza, y salió sin decir una palabra.

Dídac la observó irse calle abajo, aún apesadumbrada, y detrás de ella iba dejando sus huellas en la nieve. Cuando Sally se perdió en la niebla, Dídac colgó el cartel de "Cerrado", y se dió la vuelta para salir.

Y fue entonces, cuando ya echaba las rejas delante del escaparate de la tienda, cuando se dio cuenta de que la muñeca no seguía allí... Suspiró. Tendría que recuperarla en la siguiente Navidad.







P.D.: Por causas que aún no sé si decir ajenas o no a mi voluntad, voy a dejar de publicar durante un tiempo, no sé si largo o corto... Puede que me lo piense mejor y ay mañana publique, o puede que me esté meses sin publicar nada. Gracias a todos por leerme y comentar.

P.D.2: Feliz Navidad y Año Nuevo ^^ (por si acaso :P)






viernes, diciembre 01, 2006

"CRASH"




-¿Qué ha sido eso?


-No lo sé...



-¿Ves como tenía razón?



-..Oh, cállate



















¿Quieres saber cómo me siento? Vete con traje de chaqueta
a una playa nudista...





















jueves, noviembre 30, 2006

Pintura

2006. nov. 30




-... Algún día me voy a ir a Francia...



-¿Quieres dejar de ser pesada?



- A París...



-¿Por qué nunca me escuchas? Intenta no implicarte tanto, trata de que te dé un poco igual...



-Y me iría a pasear... sólo pasearía...



-Puedes perder mucho si sigues asi...



-Y en uno de esos paseos interminables, me encontraría con un francés... un pintor...



-...


-...Que tendrá las manos manchadas de azul cielo y blanco, y me llamará bonita... y compartiríamos una historia de amor en una noche...




-No te das cuenta de que te estás haciendo daño, no haces más que perguntar qué haces mal... Y no quieres ver que tú misma te respondes, te responden a todas horas, te ponen señales que vería hasta un ciego, pero tú te empeñas en ignorar lo evidente. Te crees muy mayor, pero no eres más que una mocosa.



-...Luego yo me iría, y no recordaría su cara, ni su nombre... sólo sus manos manchadas de pintura azul cielo y blanco...



-Me tienes harta... siéntate a comer y espera a que vengan a extirparte el cerebro, anda.



miércoles, noviembre 29, 2006

Entre besos y bufandas...

2006. nov. 29


Debajo de la cama, encima de la mesa, en la gabeta de las llaves, en mi balcón, detrás de la puerta, entre tus cartas, en el espejo, en la lluvia, en tus miedos... No los encontré.


En tus canciones, en tus poemas, en mis miedos, en mis paranoias sin sentido, en tu compleja simpleza, en las dudas que me machacan la cabeza día tras día, en la esquina, detrás de esa pared, en el parque, en las nubes, en el partido, en tus miradas, en las mias, bajo la ventana... Casi los vi.


Busqué en todos lados sin ningún resultado, miré en todos los lugares que se me ocurrían, y lo hacía deprisa, no quería que se me escapasen... en alguna ocasión vi la sombra de uno... lo intenté robar, pero fue más rápido que yo.


Y cuando me sentía vencida, cuando empezaba a pensar que nunca encontraría ninguno, me di cuenta de que allí, en el horizonte, había uno para mí, y solo para mi, que me esperaba y se acercaba poco a poco, lentamente. Y comienzan las mariposas en el estómago, las sonrisas y las lágrimas juegan a su antojo con mi rostro: ya no sé si reir o llorar, si amar u olvidar. ¿Qué es lo más fácil? ...








- ¿Qué sucede?


-...


-Ya lo sé, pero no es para ponerse asi...


-...


-¿En serio es eso lo que piensas...?


-...



-... ¿Y ahora?



-...




- snif...






















[Porque tu bufanda me prefiere a mi. ]

martes, noviembre 28, 2006

Habla, y despierta

2006. nov. 28


Dime qué hago, cómo respiro, cómo miento, cómo te espero estando a tu lado, sintiendo que no sientes nada cuando me tienes cerca, y que me añoras cuando estoy lejos...

Dime si realmente vale la pena esperarte, tengo miedo de perderte, pero temo más aún el no haberte tenido nunca. Siento como si sólo yo sintiese que entre los dos hay algo extraño, algo que no termina de cuajar, y no porque necesariamente no tenga que estar ahi. Dime, si realmente quieres que te espere, cómo hago para comportarme, para reprimir todo eso que siento mientras estás a mi lado, y liberarlo cuando estás tan lejos de mi.


Porque te echo de menos cuando estás lejos, y me matas cuando te sientas a mi lado. Porque me miras con esos ojos que me tienen hechizada, y aún no he descubierto si me miran con amor o con lástima. Porque soy incapaz de dormir tres horas seguidas sin que te cueles en mis sueños... y siempre te veo cerca, tan cerca, que creo que es verdad, y cuando el cruel angel del sueño se aleja de mi, me hallo otra vez acostada en mi cama medio vacía, en mitad de una noche llena de sombras invisibles que me aprisionan...

















Porque ya no sé si quieres que te diga "te amo".

domingo, noviembre 26, 2006

Atrévete

2006. nov. 26



Despierta, abre los ojos... Levántate, y avanza. Vete lejos, muy lejos, abandona todo lo seguro, todo lo que para ti ha significado algo alguna vez, todo lo que has conocido, todo lo que has amado, y querido: abandónalo, déjalo atras, y avanza solo, sin nada...


Vete al lugar más alto que encuentres, el más alto, y el más lejano. Sube hasta la cima, y cuando ya estés arriba, dirígete al borde y mira hacia abajo, siente cómo las piedras se deslizan bajo tus pies. Respira hondo, siente el vértigo, el gancho que empuja de ti hacia abajo, irresistible, misterioso...


Saborea el momento, anhela el dejarte llevar, el saber a qué sabrán los labios de la suerte. Y cuando sientas que ya no puedes más, que vas a tirarte, date la vuelta, y vuelve, y ama de nuevo, recupera todo lo que por unos momentos te habían creído perdido...











Y cuando sientas que ya no puedes más... regresa, y olvida.

sábado, noviembre 25, 2006

¿Parte de la Verdad?

2006. nov. 25


Míralos, miraos... tan débiles, predecibles e indefensos. Son patéticos, ¿no crees? Observa cómo se van moviendo entre ellos, relacionándose, tratando de demostrarse los unos a los otros, e incluso a ellos mismos lo bien que se pueden mentir. Su existencia está basada en la mentira, la hipocresía y la falsedad.


Dan incluso pena... aunque más bien me inspiran asco, asco de como se miran a los ojos los unos a los otros y se dicen que se quieren, cómo se sonríen, como mienten cuando dicen que está bien y por dentro se doblan del dolor de su alma... Pero claro, ellos nunca ven eso. No son capaces de ver más allá de sus feas narices. Su filosofá más básica se basa en el YO, YO , YO, y más YO, y a partir de ahí van creando cosas aún más simples, teniendo pensamientos y actitudes aun más infantiles de las que podría tener un bebé de once meses.


Y siguen fingiendo ser felices en su ignorancia, en su simpleza. Se esfuerzan por crear una vida para ellos mismos en la que fingen que todo lo que hacen y todo lo que dicen es verdad, que la mentira y la hipocresía no baña sus vidas con el manto pútrido de la falsedad...



-Pero vos sois en parte humana... ¿no, mi señora?


-Presisamente porque hay humanos que ven más allá de sus narices te estoy contando esto.

viernes, noviembre 24, 2006

Mentiras

2006. nov. 24


Te quiero.


Te he echado de menos, seguro que tú también...


Claro


Te admiro.


Eres un misterio para mi.



Me gusta como hablas.



No me importa que te hayas enamorado de ella.


Me gustaría quedar algún día, sería divertido.


No me interesa hablar contigo.


Claro que no me importa, ¿por qué habría de importarme?


Te quiero, amor...


Ojalá pudieses oírme.


Si algún día lees esto, yo me muero.



No quiero que tengas prisa.


Me cae bien, espero haberle gustado yo también...


No los tengo aquí, por eso no te los dejo...


Lo siento, esta tarde no puedo, tengo que salir...



Claro que no me importa que no me hayas avisado, mira tú, me voy a morir por no ir...


¡Lo siento, se me olvidó por completo que me odiabas!









¿Y por qué mentiras?


Porque no son verdad.

Fotos de Otoño

2006. nov. 24


Vaya, hola. ¿Qué tal estás?


Sí... me alegro de haberte visto, a ver si coincidimos, ¿eh?


... Jajajaja, sí, es verdad.


Bueno, pues lo dicho, que me alegro de haberte visto. Venga, un beso. Adiós.




Cuántas cosas pueden pasar en tan sólo una estación, y lo poco que pueden cambiar las canciones. Es curioso lo mucho que te puedes llegar a enamorar de las letras y de la voz de un cantante, tan ajeno a ti, y a la vez, tan cercano.


Puede transportarte a mundos que no habías visto nunca, te hace sentir cosas que hace tiempo creías que ya tenías olvidadas. Son capaces de transformar el significado de la palabra más desagradable, en el susurro más dulce. Los llamas cuando los necesitas, los abandonas cuando eres feliz, y aún así siempre vuelven, los mismos recuerdos no vividos.


Recuerdo que un día le confesé a una amiga que estaba enamorada de la voz de un cantante. Me miró como si estuviese loca, como si no pensase con claridad, y yo sólo me limité a sonreirle y a reafirmarme en mi postura: Me había enamorado de la voz de un cantante, y me hacía volar, gritar, pensar, llorar, amar, olvidar sin abandonar... Y eliminaba el rastro del llanto en mi voz cuando hablo.


Escuchando la voz de mi cantante descubrí cuán clara podía llegar a sonar mi voz cuando hablo y lloro a la vez, y lo divertido que es morderle a la vida donde ésta menos se lo espera.


Pasaría las noches en vela escuchando sus canciones, imaginándome a su voz sentada a los pies de mi cama, cantándole al aire, diciéndome con cada estrofa que tengo que escribir para mí... "Olvídate de los demás", me dice, "olvídate de mí. Abandóname para poder regresar algún día. Abandónanos a todos y descubre lo sola que estás y lo poco que te importa descubrirlo. Abandónanos y sé tú, sé libre."







Sácale fotos al otoño, amor...
Mira al mundo con ojos de cristal y lágrimas de piedra, siempre.

jueves, noviembre 23, 2006

Conflictos

2006. nov. 23


- ¡¡Aaaaaaaaaaarg!! ¡No puedes quedarte ahí encerrada toda la vida!

-Sí qué puedo, y lo haré... ¡vaya que si! ¡Esta vez no quiero salir!


-¡¡No puedes quedarte ahi para siempre Jenny, y menos por algo de lo que ni siquiera estás segura!! No es justo que lo juzgues sin saber, y mucho menos culparlo de tus paranoias.


-¡Estoy segura de lo que he visto!, y lo culparé de lo que a mi me de la gana...


-¡¿Pero por qué tienes que ser siempre tan fatalista y tan deprimente?! ¡¡Por una vez, sólo por una, hazme caso y mándalo a tomar viento fresco, y sonríe de una vez!!... Deja de llorar, Jenny.... por favor.


-¿Es que acaso a tí no te duele?¿Sólo siente una parte de mi ser? ¿Qué pasa contigo? ¿Somos una, o no?



-¡Claro que somos una! Y a mi también me duele, pero aprecio demasiado mi corazón como para dejar que se rompa por caprichos, o vete tu a saber qué... Eres tú la que tiene el corazón demasiado grande, y yo me encargo de protegértelo.... y créeme, no es fácil hacerlo cuando corres desnuda por el campo de batalla...


-Jejeje... lo sé, soy una inconsciente, ¿verdad?


-Claro, por eso estoy yo aqui...


-...



-...



-...Libelle...


-¿Sí?



-Gracias.

miércoles, noviembre 22, 2006

En tierra de Nadie visitada por Todos

2006. nov. 22


Me acerqué por detrás, sigilosa... me detuve un momento y te observé. Estabas extraño. aporreando una puerta que estaba abierta.

- ¿Qué haces?- pregunté.

-Quiero entrar- respondiste, distraído en tu tarea.


Ladeé la cabeza y te sonreí...


-¿Pero es que no ves que ya está abierta?

-¿¡Qué!?- te paraste de repente, verdaderamente asombrado de oírme decir aquello. La duda y la confusión se veían reflejados en tus ojos; trastabillaste, y te caíste hacia atrás. Me acerqué a tí y te tendí la mano para ayudarte a levantar.


-¿Qué haces aquí?- inquiriste.

-¿Aquí? ¿Yo?- reí, y mirando a mi alrededor te señalé la oscuridad que se cernía sobre nosotros, y la extraña luz que emanaba tanto de la puerta como de nosotros dos. -Esto es mío, aquí habito yo... La pregunta es, ¿Cómo has hecho tú para llegar hasta aquí, y además abrir la puerta? Y todo eso ciego.



No parabas de mirarme, parecías un niño pequeño al que le acaban de decir que Papá Noël no existe. Parecías tan perdido y titubeante. No hacías más que preguntarme qué debías hacer, como si yo tuviese la respuesta a todas tus preguntas. Y yo no podía parar de sonreirte y de mirarte a los ojos... eran tan claros, tan expresivos, y sin embargo lograste engañarme... ay.



Comencé a dirigir la conversación hacia otros temas más triviales, para tratar de menguar tu aturdimiento. Y a medida que hablábamos tu mirada se dirigía furtiva hacia la puerta, tratando de explicar en silencio por qué sentías esa atracción tan grande, por qué por cada poro de tu piel emamnaba el deseo irrefrenable de cruzarla.

Yo te veía, y sabía qué era lo que te pasaba. En ocasiones me preguntabas por qué, y yo sólo te sabía responder una cosa, y tu frustración aumentaba. Había momentos en los que dabas uno o dos pasos titubeantes hacia la puerta, pero enseguida retrocedías, temeroso. Por una milésima de segundo me recordaste a mí, perdida en tierra de nadie, y llena de dudas, pero luego comprendí, que yo sí me había arriesgado: yo había cruzado la puerta al segundo intento, el deseo fue demasiado para mi...


Entrar o no entrar, esa era la cuestión.



Lo que sucede... es que creía que sabía lo que ibas a hacer; creía que ibas a cruzar el umbral de la puerta, y que te quedarías ahí, como me quedé yo, observándolo todo, asombrada de lo luminoso que parecía todo desde dentro...








...Me había olvidado de Béquer.

martes, noviembre 21, 2006

Así empezó todo...

2006. nov. 21(la fecha está bien)


Dime cómo lo has hecho, quiero saberlo. No voy a luchar, a gritar, a llorar, no pienso siquiera oponer resistencia... Sólo quiero saber...

Cómo has hecho para que suspire a cada segundo tu ausencia, para que grite tu voz en cada esquina. Dime cómo has hecho para robarme el corazón, el alma, mi sueño... Ya no quiero dormir por miedo a que cuando despierte tu recuerdo ya no esté, y que se haya borrado la huella de tu mirada en mis ojos.


Quiero saber cómo has hecho para que no quiera pensar en nadie más que en ti, que cuente los segundos que faltan para verte. Dime qué has hecho para sublevar mi voluntad sin batalla.

lunes, noviembre 20, 2006

Síntomas de enfermedades incurables

2006. nov. 20


-Diga "ah".

-"Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah"

-Jmmm... muy bien, es justo lo que creía.

-¿Lo que creía?, ¿A qué se refiere, doctor?


-Tranquila, joven no se alarme... recordemos... sus síntomas, si mal no recuerdo eran: taquicardia irregular...

-Si..


-Nerviosismo por causas "desconocidas"...


-Ajá...


-Y con ello la imposibilidad de comer...

-Eso es... ¿Qué tengo, doctor?


-Verá, señorita, usted tiene un cuadro agudo de enamoramiento incontrolado...


-¿De enamoraqué?


-En otras palabras, está usted enamorada, y si remedio...


- ¿Y qué voy a hacer ahora? ¡Nunca me había pasado nada parecido!


-No se alarme, no se alarme, esto es fácil de llevar. Actualmente es una enfermedad muy común, y no es necesaria cura alguna, más que el tiempo, si es que usted llega a desear cura. La mayor parte de las perosnas disfrutan de esta enfermedad, y llegan incluso a desearla...


-Y si la desean... ¿Por qué es una enfermedad?


- Porque se llora, y se sufre, y hay veces que sólo ama una persona, y no dos. Por cada sonrisa que vista su cara de aquí en adelante, señorita, tenga por seguro que verterá tres lágrimas por ella... Pero nadie le dice si es de dolor... o de alegría.













Y esto, señoras y señores, es una representación mía, para mi.
Se cierra el telón.

domingo, noviembre 19, 2006

El hundimiento

2006. nov. 19


Miedo...

Observo el reflejo y veo miedo... duda. En mis manos se aprecia el terror de lo que se puede llegar a hacer...


Tengo miedo de caer, de equivocarme, de llorar, de pedir perdón, de perder... otra vez.
Miedo, al fin y al cabo, de vivir, de sentir, de amar, de soñar, de ser quien soy.

Sigo buscando a esa persona que me abrace por detrás y me diga que todo va a ir bien, que nunca me pasará nada. Quiero sentir esos brazos de roble aprisionándome, haciéndome sentir segura, como un bebé indefenso en los brazos de su padre.
Quiero ver a ese indio que ha de protegerme, grande fuerte y valiente, que me quiera mucho, y que me obligue a dejar de tener miedo...





Porque tener cuatro años tiene sus consecuencias... y amar sin querer también.

sábado, noviembre 18, 2006

Y tengo tengo tengo tengo....tu no tienes nada

2006. nov. 18




Hoy...

Hoy me voy a volver loca.


Hoy llamarán a un psiquiátrico y me tendrán que encerrar sedada y con una camisa de fuerza.


Hoy vendrá el celador, y me traerá la comida, y yo le escupiré a la cara.



Hoy me reiré en la cara de todos esos psicópatas que están encerrados conmigo por poner esa cara de paletos.



Hoy pediré que me traigan un lápiz... y pintaré las paredes de la celda con rallones.



Hoy volveré a tener cuatro años



Hoy volveré a dejar de pensar



Hoy seré otra vez tonta e inocente....



Hoy volveré a mirar al sol buscando a Dios...








¿Y mañana?...





Ya veré.

viernes, noviembre 17, 2006

Nada

2006. nov. 17


¿Cómo es posible?



Aún no me lo explico, pero la verdad es que es así, para bien o para mal, te guste o no, es así.



¿Que por qué no trato de cambiarlo?


Pues porque hace ya tiempo que dejó de estar en mis manos la decisión de cambiar, ahora tú tienes todo el control.




Claro, yo también tengo la culpa, yo fui la que, aun sabiendo lo que pasaría, lo que podría pasar, no hizo nada por evitarlo...




Y eso era lo que te corroía las entrañas, el saber que me tenías en tus manos contra tu voluntad, que quisieses o no quisieses, siempre iba a ser así.

Sabías lo que estabas haciendo desde el principio...puede que de un modo inconsciente, pero lo sabías, y jugaste cone sa ventaja, nunca la dejaste pasar, y nunca dejarás pasar una oportunidad como esa, ¿dejar pasar delante de ti la oportunidad de hacer llorar a alguien de felicidad, y reír de desesperación? Jamás, rotunadamente no.


Así me esclavizaste. Ya lo habías hecho antes, pero yo salí mal, las otras aceptaban abandonarte contra su voluntad, porque era lo que tú querías...

Yo sin embargo me negué en rotundo: nunca nadie me había hecho sentir esas cosas, y no iba a dejar de sentirlas solo porque tú te hubieses aburrido, sólo porque te hubieses aburrido de ser encantador conmigo.

Realmente, no me importaba, te hubiese repudiado antes si me hubieses tratado como alguien única y especial, si me hubieses dicho que sólo pensabas en mi... habrías perdido tu encanto...




Al fin y al cabo... sólo eres tú... nada más.











[La verdad es que no creo que me importe casarme contigo...]

¿Un buen día?

2006. nov. 17



Competir, competir, competir...


Dibujo sueños en el aire, bebo nubes de colores


Beso amantes sin labios


Corro descalza sobre un millón de cristales


Me hundo en el hoyo más profundo


Te abrazo hasta que me duelen los brazos...


Pero no te suelto, no puedo y no quiero...


Porque parece que lo sabes todo, y nunca sabes nada


Estás siempre presente, pero nunca te dejas ver... Te escondes entre las sombras y me observas desde un rincón sin verme.


Juegas conmigo y sólo quieres pasar el rato...


No ves más allá de tí, o tal vez yo no veo a nadie más que a tí.


Tatuando letras en el ordenador


Aporreando el teclado con garrotes de cristal...


Besando labios con lengua de alfileres...






Sintiéndome sádica por momentos...



Aprendiendo a no ser la única.


Sabiendo cómo no ser la única siendo exclusiva.



Llorando pétalos de lágrimas.











Cómo odio a esa mocosa

miércoles, noviembre 15, 2006

Por verte

2006. nov. 15


Llovía...

Estaba lloviendo como nunca había visto llover en toda su vida. Las gotas de agua parecían balines que se estrellaban furiosos contra el suelo y contra cualquiera que pasase por alli sin paraguas.

Él lo observaba todo desde la ventana abierta, sintiendo cómo el agua entraba dentro y le mojaba la cara. En una ocasión sacó la cabeza por la ventana y dejó que la lluvia se lo empapase por completo... y se acordó de ella, de la última noche que había pasado abrazado a ella.


La echaba tantísimo de menos, pero no paraba de recordarse que ella no era más que un obstáculo, una piedra molesta en su plan. Ellos tenían razón, cuando estaba con ella no era capaz de hacer nada, su voluntad se anulaba y pasaba a ser la de ella, y dejaba de ser él, de ser libre...


Sacudió la cabeza para deshacerse de su recuerdo como de un insecto molesto, y mojó todo el suelo. Cerró la ventana, y se puso a leer...




Imposible.



Su mente era ahora de ella, y solo de ella, no había sitio para nada ni para nadie más. Pensando que alejándola de él conseguiría olvidarla, no había hecho más que afianzar su recuerdo en su memoria.


Pensó en lo que le había dicho para que ella se alejase de él...


-Anulas mi personalidad... y yo quiero ser libre, y contigo en mi vida no puedo. No te quiero.-había dicho...


Se acordaba de su cara, de la expresión de su rostro cuando por su boca salieron esos puñales afilados. El dolor y la tristeza de sus ojos, la desesperación de su boca, las ansias de sus manos por trepar por su espalda, ahora vetada a ella. La recordaba con tanta claridad que le hacía daño...


Ding dong!


Había pensado muchas veces en buscarla y en pedirle perdón, en decirle lo idiota que había sido por creer que sin ella estaría mejor...



Ding dong! Ding dong!


Pero no sabía dónde estaba ahora, no sabía a dónde se había ido... Ni siquiera aceptó su teléfono cuando ella le propuso continuar siendo amigos.



Ding dong! Ding Dong! Ding dong!



Tal vez había encontrado a alguien que sí pudiese ofrecerle todo su voluntad...


Llamaron a la puerta, esta vez con más insistencia, y se levantó con un suspiro exasperado para abrir. Nunca se había imaginado lo que iba a encontrarse al otro lado...



-A...autonomía: Liberarse, zafarse de las limitaciones, escaparse de las restricciones. Resistir a la coersión y la limitación. Evitar o dejar las actividades ordenadas por las autoridades dominantes. Ser independiente o libre respecto a actuar según un impulso... No comprometerse, ser irresponsable. No respetar las costumbres.




Silencio... Ninguno habló durante largo rato. Ella tenía la cabeza gacha, aún sin creerse lo que acababa de hacer. Estaba empapada, los cabellos mojados le caían lacios por la cara, y sus manos temblaban de un modo casi incontrolado, pero hubiese dado su mano derecha a que no temblaba por el frio...

Y de pronto se dio cuenta, como si le hubiesen dado un tortazo, de lo que acababa de suceder... de lo que le acababa de decir, y quién se lo decía. Y sonrió, y le dijo:


-Estúpida mocosa romántica y crédula... ¿cuándo aprenderás a morder sin preguntar?

martes, noviembre 14, 2006

Pase sin llamar

2006. nov. 14


-¿No te molesta?

-¿El qué?

-Estar enamorado.

-¿Por qué habría de molestarme?

- ... No sé... no me gusta la idea de depender de una persona, de las sonrisas de alguien ajeno a mi para poder sonreír, que me haga falta su presencia para poder respirar...

-¡¿No respiras cuando no estás conmigo?!

-...¿Eres tonto? ¿Cómo no voy a respirar?... lo que pasa es que ...sé que pareceré estúpida, pero se me olvida. Una vez Sonia me tuvo que decir que respirase, porque estaba morada...

-Jajajaja, ¿de verdad no respiras?

-¿A tí no te pasa eso?

-No. Pero eso no significa que no te quiera.

-¿Qué significa, entonces?

-Que cada día eres más despistada.


-.....





-Sí, creo que tienes razón.