domingo, febrero 25, 2007

Se acabó el carnaval...

2007. feb. 25


Y fue una palabra.. una sola pregunta la que quería hacer, una sola excusa, pequeña, irrelevante, que le valiese para hacer lo que su pecho clamaba...
Sólo quería establecer contacto con él...sentir que podía ser parte de él por dos segundos. Y lo hizo...



Y se sintió tranquila...arrullada por la corriente del río, por el suave murmurar de las aguas...se sabía extraña y reconfortada, sabía que eso no era suyo, que ese río no estaba en su pequeño rincón... por eso mismo también supo que no estaba sola...


Besó el aire...con delicadeza, casi sin quererlo, y entonces apareció; estaba frente a ella, con el torso descubierto. El agua le cubría hasta la cintura, y la miraba, confuso, como si fuese la primera vez que la veía, como si se acabase de dar cuenta, por culpa de esa pregunta, de que realmente existía. Y trataba averiguar por qué se asombraba tanto, por qué de repente se sentía tan perdido...

Ella se levantó, fue hasta él, y le acarició el rostro. Luego salió del agua, agachándose antes a recoger un pequeño trozo de cristal que brillaba dentro del agua. Y así, sin decir una palabra, se volvió a internar en el bosque, entre las risas de los pájaros, y los cuchicheos de los árboles, dejándolo solo con sus preguntas...

martes, febrero 20, 2007

You'll never know

2007. feb. 20


Se encontraba sentada en una esquina del club, semioculta de la mirada de la gente, pero con una perfecta visión del escenario. Recostada en la silla, y analizando el líquido de color ambarino que tenía delante, esperaba paciente a que el presentador anunciase la actuación de esa noche.

Tardaron cinco minutos más de lo habitual en comenzar, pero la entrada fue tan emocionante como siempre. Primero salía el presentador, con traje de chaqueta negro, y una corbata roja estridente, el pelo brillante por la gomina peinado hacia atrás y un hedor de loción para después del afeitado que se extendía en las dos primeras filas de mesas, y luego se mezclaba con el olor a puro. Aquel hombre anunciaba la llegada de la droga de Sophie, y cuando su voz grave resonaba por toda la sala a través del micrófono, todos los sentidos de la chica se ponían alerta, espectantes...

Tras tres segundos de espera, un hombre de color, trompeta en mano, salía al escenario, y tras un corto aplauso afectivo, en el cual Sophie nunca participaba ( estaba demasiado concentrada, tratando de captar cualquier movimiento anómalo de aquel hombre), se llevaba la trompeta a los labios y comenzaba a tocar, y cada nota la llevaba más lejos de lo que nunca una pieza de jazz la había conseguido llevar nunca. La voz de mujer comenzaba a cantar en el segundo compás, siempre en el mismo, ni uno antes, ni más tarde, siempre en el segundo compás, y ella sentía que le costaba cada vez más respirar, sentía que tenía los ojos cerrados y que por ellos se derramaban lágrimas de éxtasis, por aquel virtuosismo con la trompeta, por aquella maravillosa combinación de voz y melodía, porque sabía que era algo más que música.

Nunca había podido terminar de oir la pieza hasta el final, siempre se levantaba a los dos minutos, incapaz ya de respirar, y salía al frio de la calle, desierta a las tres de la mañana, y allí respiraba grandes bocanadas de aire, llenaba sus pulmones y secaba sus lágrimas, y trataba de despejar su mente, y de entender porqué esa música creaba ese efecto en ella, quería saber porqué tenía esa sensación de estar por fin en casa, de volver al hogar, con la familia después de muchos años de ausencia...


Ese club era su casa, y la música su familia...

jueves, febrero 15, 2007

Behind me...

2007.feb.15


Y a veces pasaba las tardes enteras dormitando tumbada en la hierba, con las flores alzadas junto a ella, y una sonrisa perenne dibujada en su rostro. Observaba con los ojos entrecerrados las copas de los árboles sobre ella, la luz que se filtraba por entre las ramas, los dibujos que las sombras de las hojas dibujaban en su rostro, traviesas, moviéndose y bailando al compás del viento, de su melodía.


Y siempre que se perdía en su rincón del universo, el tiempo se detenía, perdía su identidad, su nombre, su ropa, sus prejuicios, sus miedos, sus esperanzas, sus sueños, su todo, para ser simplemente Ella. Y otras veces simplemente pensaba en las palabras que tenía escondidas detrás de los árboles, palabras, confesiones, que nadie había leído nunca, que le pertenecían solamente a ella, que nunca nadie leería o conocería, ahí se escondía esa parte de si misma que la dragona cuidaba celosamente y con cariño, como si se tratase de su hijo, para que nadie nunca la viera, para que nadie nunca la corrompiese con amor, celos, rabia, competitividad y esas cosas tan humanas pero, al fin y al cabo, tan suyas.

De vez en cuando se preguntaba por qué había cosas que se escribían y que debían permanecer ocultas para todos, que nunca debían ser rozadas por los ojos y la comprensión del "mundo real", por esa realidad sin sentido por la que nos sentimos vivos. Se preguntaba por qué era tan difícil sonreír a veces y también llorar. Se preguntaba por qué las personas no serían siempre niños, siempre inocentes, ingenuos, divertidos, inconscientes, capaces de creer que pueden volar sólo porque su corazón les dice que pueden, porque no hay nadie que les diga que "científicamente, ningún ser humano puede volar porque carece de las características físicas necesarias para ello, y, por lo tanto, los niños tampoco pueden volar". Se preguntaba la explicación a ese afán tan incomprensible de saberlo todo, de explicar todo lo que sucede, buscando porqués, en lugar de aceptar sin más lo que sucede, sonreír y seguir andando. Y se daba cuenta de que eso era algo que venía implícito en la condición de "ser", porque ella misma necesitaba conocer la explicación de algo...







Y todo sucedía rodeada de flores, tumbada entre la hierba, escuchando el suave rumor del viento, y los pájaros tratando de competir contra él, y su sonrisa aún dibujada en el rostro. Se puso de medio lado y se decidió por fin a dejarse llevar por el sueño, a dejarse calentar por el tibio aliento de la dragona que guardaba su sonrisa.




Al fin y al cabo, fuera del bosque, era una humana más.

miércoles, febrero 14, 2007

6 Agosto 1946 8:15h am

2007.feb.14


Tac...


Simplemente, pararon, no se volvió a oír más el ruido de los relojes, y aún así nadie estaba allí para oírlos, para tratar de descifrar el llanto amargo...

Miles de ellos quedaron calcinados, olvidados, relegados entre los escombros, bajo sus casas, junto a las personas que tal vez habrían sido sus amantes, sus parejas, sus amigos. Yacían sin vida condenados a vagar por la memoria de nadie, condenados a que el mundo olvidase que nacieron, condenados a que nadie piense en lo que "podrían haber llegado a ser si...".


Y no se volvieron a oír más llantos en las calles, más risas, más gritos exigiendo el silencio de los perros para poder dormir, ya la ciudad no despertaba con los primeros rayos del sol porque, simplemente, ya no había ciudad. Ya no había ruido, no había música, no había olor, melodía, sentimiento, vida, muerte...no había... nada...


Tic...

sábado, febrero 03, 2007

Y siguen las risas....

¡¡¡¡¡¡2007. feb. 3 !!!!!!


Palabras capaces de hacer que florezca una sonrisa de lo más hondo del alma, palabras capaces de hacer que ruede una lágrima de emoción por tu rostro, resbalando hasta tu boca y quedarse ahí como fugitiva. Palabras capaces de hacer que te recorra un escalofrío la espalda, palabras capaces de hacer que sientas que amas y eres amado, palabras anónimas y huérfanas capaces de hacerte sentir que son tuyas.

Quiero saber mirar a la gente a los ojos y poder decirles todo sin pronunciar una palabra. Quiero volver a encontrar unos ojos que me hablen de castillos encantados, de dragones, de princesas, de besos robados en el refugio de la oscuridad. Quiero volver a encontrar a esos ojos que sean sólo para mi, que solo me vean a mi y lo que soy.

Quiero encontrar la fórmula mágica que hace que tus palabras en el papel sean elixir de vida, quiero encontrar la manera de hacer que las personas se queden en la edad en la que nosotros las recordamos, tú para siempre tú, y yo por siempre yo, sin que cambie nada, dejando atrás los miedos, las dudas. Dejando sólo espacio para las eternas sonrisas, los eternos labios buscándose.


Porque creo que he llegado a la firme conclusión de que me da igual cómo sea y porqué...Hoy sólo sé reír y tratar por todos los medios posibles que las únicas lágrimas que se derramen por mis ojos sean de risa.






P.D.: Hoy es mi cumpleeeeeeeeeeeeeee!!!! =D =D =D

viernes, febrero 02, 2007

Hoy...¿día?

2007. ene. 2


Se miró las manos, pensativa. Les dio la vuelta y contemplo las palmas, y leyó la anotación, ya borrosa, del día anterior. Volvió a suspirar...otra vez. A veces creía que su vida era un continuo suspiro.

Levantó la cabeza al cielo, y se encontró con el techo de la biblioteca pública, tan blanco e inmaculado como siempre. Habría jurado que lo limpiaban todos los días, pero nunca lograba ver cómo lo hacían. En ocasiones, se pasaba horas y horas mirando al techo, tratando de averiguar cómo podía estar el tan limpio...no se veía ni una sola telaraña...

Volvió a bajar la mirada y la fijó en la silla vacía que tenía frente a ella; a veces le daba la sensación de que podía haber alguien sentado delante de ella, que no era capaz de ver, pero que la observaba, y se fijaba en cada gesto de su rostro y sonreía cuando la veía poner caras raras a la gente. Pero hoy no conseguía creer que hubiese nadie invisible sentado frente a ella. Hoy era uno de esos días extraños en los que se sentía muy bien, a pesar del creciente agujero negro que le devoraba la mitad izquierda de su pecho, hoy era uno de esos días en los que la gente la miraba, y le preguntaba que si estaba enferma, y ella no sabía qué contestar. Se sentía bien, ¿cuál era el problema? Hoy era uno de esos días en los que no entendía porqué sentía ganas de... a pesar de que recordaba los motivos demasiado bien.

Hoy no se sentía como siempre, porque sabía que ya no era una niña, que ya el día en el que le habían regalado su primera bici había pasado. Hoy sabía que dentro de un año cumpliría la mayoría de edad. Sabía que ese día llegaría, y lo esperaba de la misma intensa manera en la que deseaba que no llegase nunca. Hoy era uno de esos días en los que miraba al mundo a la cara y gritaba: ¡Estoy genial, de qué te ríes! y el mundo le devolvía la mirada y señalaba a sus ojos.



Ríamos, pues.

viernes, enero 26, 2007

Envoltorio

2007.ene. 26

Deslízate en mi cuerpo, dentro de mi alma...suave, imperceptible, apasionado...Déjame sentir tu piel junto a mi boca, tu respiración en mi cuello. Hazme cosquillas mientras duermes a mi lado.

Abre mi alma con las tijeras que dejé sobre la mesita de noche. Cójelas con cuidado: son de cristal. Ahora acércate, y empieza a cortar por el corazón. Ya has entrado un poco. ¿Ves los jirones? Esos los has hecho tú. Con tus miradas...y con tus desprecios. Ahora introduce las tijeras, y corta.

Mírala, mírala bien, porque es tuya. Sólo tú tienes poder sobre ella. Sólo tú eres capaz de hacerla sangrar, y de hacerla cantar. Sólo tú, que no la quieres, que la desprecias, que dudas, la posees.

Y cuando ya la hayas visto, quiero que me mires a los ojos por última vez, y que me mientas...una vez más. Dime por última vez, que me amas.


Deslízate por mi cuerpo sin alma...porque ya no puede más.

jueves, enero 25, 2007

Conexiones

2007.ene. 25


La verdad es que no sé muy bien cómo empezar este post...ni siquiera estoy muy segura de lo que voy a contar, o si realmente quiero contarlo... Pero es algo que ahora mismo necesito compartir, porque esta es una de esas cosas que, si te las guardas, pierden el encanto con el tiempo, el brillo y la calidez, como cuando arrancas una flor y no la pones en agua: se marchita.

Ocurrió hace menos de diez minutos. No sé muy bien cómo explicar la manera en la que sucedió, ni porqué, sólo sé que
Safo fue la causante de toda esta rebelión de pensamientos.

Me hizo pensar, en qué hubiese sucedido, no si yo no existiese, sino si no hubiesen existido las personas que han hecho algo en mi vida. Pensé en todas y en cada una de las personas, y las primeras personas que me vinieron al la mente fueron A. C. y V. (no pongo nombres, ya que no me parece correcto, me limitaré a poner la inicial). Me di cuenta de que, gracias a mi problema con esas personas (ahora bendito problema y bendito mi error), dejé que mis hermanas, esas a las que quiero tanto y a veces a las que mataría, dejé que me intentasen "ayudar", y gracias a su segunda "ayuda", conocí al culpable de los mejores momentos de mi vida. También gracias a la amistad que había antes del problema, me di cuenta de que los filósofos sí que existen, y que además, tienen nombres y apellidos, y viven en Radazul ;). Gracias a que los filósofos existen, éste me enseñó de que las filósofas también existen, y gracias a eso conocí a Safo, la culpable de todo este lío. Y, por último (porque esto podría seguir hasta el infinito), pero no por ello menos importante, gracias a una amistad a distancia que surgió por un error o por mala memoria, me di cuenta de que los perros pueden llegar a parecerse a los amos, y además tener nombre de bar o restaurante.


La lista de conexiones se perpetúa así hasta el infinito, llena de personas que, directa o indirectamente, han colaborado a que mi vida esté llena de personas maravillosas... Gracias a todos por existir, y a Safo en especial por hacerme pensar ^^

martes, enero 23, 2007

Las nubes y el sol

2007.ene. 23


Un montón uniforme de nubes grises y deprimentes cubrían el cielo, desafiantes para con todos aquellos que habían salido a la calle, tras tres interminables horas de encarcelamiento cruel y despiadado, para poder contemplar y sentir el sol jugando con sus ojos, calentando su piel.

Ella no quería ser menos, y, dispuesta a jugar la media hora de permiso, cruzó la puerta, y alzó la vista al cielo, esperanzada, y tras ver un enorme y burlón "¡JA!" dibujado en las nubes, lanzó un suspiro de resignación, y lanzó una muda maldición a esas gordas y aburridas viudas del cielo..."Envidiosas", pensó. Luego miró a su izquierda, y observó cómo le quitaba el cuaderno suavemente de las manos, como si pretendiese que ella no se diese cuenta, y casi murmuró:

- Quiero leer aquello...


Ella sonrió y lo dejó hacer...no iba a encontrar nada. Siempre escribía cosas pensando en que él las leyera, pero, una vez se encontraba en la situación, le entraba el miedo, miedo porque ella solo escribía por escribir, por contar las locuras que se le pasaban por la cabeza, las tonterías, los delirios de grandeza... Casi nadie veía eso, aunque todos lo leyesen, o lo creyesen; sólo veían palabras enlazadas unas con otras con determinantes, pronombres, nexos de unión...pero cuando él lo leía, la veía a ella, la veía a ella contándole todas esas cosas, observaba su alma multiforme, esa alma que ella abandonaba y abría en cada párrafo que escribía pensando en él.

Abrió el cuaderno naranja por la página, pero se encontró con que habían páginas arrancadas, la miró, y, sin darse por vencido, siguió rebuscando en la libreta, en busca de algo, por mínimo que fuera. Y lo descubrió. Una pequeña página con las lineas de color verde, y letras tatuadas en los recuadros de color azul.

-Esto no lo vi el otro día- dijo

Ella no sabía que decir, no recuerda si respondió algo o no, los nervios eran demasiado grandes. Leyó la primera línea, o la primera palabra, y dijo:

-Ay, este soy yo en todos lados

Comenzó a leer en voz alta, la suficiente para oírlo los dos.

-"Y él..."

Ella se asustó un poco, le agradaba estar así, pero nunca le había gustado que leyesen cosas que ella había escrito en voz alta.

-No, Juan... vale que lo leas, pero en voz alta no, por favor...

Él hizo oídos sordos y, jugando, comenzó a leer de nuevo, ella se acercó a él y le tiró suavemente de la manga y, con la cabeza gacha, dijo:

-Oye...no lo leas en voz alta, que me da vergüenza....

Y él le pasó un brazo alrededor de los hombros y la atrajo hacia él, y ella hundió su cara en su pecho, sintiendo que el corazón le iba a estallar...


Sintiendo que el corazón le iba a estallar...



A estallar...

sábado, enero 20, 2007

Incoherencias

2007. ene. 20


Y quiero escribir todo lo que siento cuando pienso, todo eso que está vetado a las palabras y que se cuenta en las canciones. Quiero escribir los labios recorriendo el cuerpo, el deseo ocupando la voluntad.

Quiero escribir lo que veo, lo que se que está ahí cuando lo recuerdo, pero no está cuando lo veo. Quiero escribir lo que se me pasa por la cabeza cuando me despierto por la mañana, lo que me imagino cuando huelo olores que no están, cuando veo personas que no vendrán...pensé en los momentos que habían sido robados por el tiempo, por ese ser invisible y malvado que no hace más que parar el tiempo y susurrarte al oido que mires a los lados, que no me mires...

Saborear las palabras que me susurras al oído...suaves, dulces...tímidas, casi como si estuvieses pidiendo perdón. Y luego esperas a que yo voltee y busque tus ojos y bese tus labios.


Quiero escribir que sé, que siento tu resaca de los sentimientos de la noche, quisiera tener una pluma estilográfica para escribir en tu cuerpo todo lo que se ve fuera de la cueva...

viernes, enero 12, 2007

Vacíos inspirados

2007. ene. 12



Y el tango envolvió su mente, su esencia, su alma, su pensamiento, su corazón… sus manos. Y la inspiración que había buscado en frases vacías e incoherentes la encontró en la nostalgia de un Gardel. Y se movieron incesantes al compás de los violines, del piano. Y acabaron por morir desangradas en su terrible deseo por crear algo que se pareciese al vaivén de las olas del mar, algo que se alejase de la soledad, que abandonase los jeroglíficos, los dibujos, los gráficos, los dialectos, los gritos, las desesperaciones. Y acabó como mismo empezó: con frases vacías y sin releer lo escrito, con la última nota de un Gardel.

jueves, enero 11, 2007

Mundo de Papel

2007. ene. 11


Cada vez son más las personas que presumen de no ver la televisión, las que se jactan de llevar una vida aparentemente libre de la influencia de los medios de comunicación. Hay personas que tienen esperanza, yo entre ellas, y que creen que poco a poco la televisión se va concienciando del poder que ejerce sobre la sociedad, sobre las personas y sus actos, y van controlando las emisiones de los programas que no sería recomendable que viesen los niños. Pero la verdad es que todas esas esperanzas y creencias son vanas y, me atrevo incluso a decir, que nunca llegaron siquiera a planteárselas.


La verdad cruda, es que a los medios de comunicación le importa tres pepinos la salud mental de los niños, las repercusiones que sus decisiones pueden tener en la sociedad, es más, son conscientes de ello, y lo explotan a su favor, y no siempre beneficiando a los espectadores.

Hoy se me encogió el corazón cuando, buscando información para un trabajo, encontré una noticia en la que se decía que, el 31 de diciembre del pasado año, un niño falleció ahorcado en su casa tras haber visto la retransmisión de la ejecución de Sadam Hussein, tratando de saber "qué se sentirá colgarse a una cuerda". Cierto que nosotros también tenemos parte de culpa, porque lo que queremos ver es lo que nos dan, y cuánta más audiencia tiene un programa, más lo retransmiten. Pero hay algo que se llama sentido común, y que, al parecer, para poder triunfar en la vida hace falta carecer de él por completo.


Doy por sentado que la mayoría, si no todas las personas que lean esto ya lo sabían, pero como ya he dicho, yo soy una de esas pocas personas, o lo era, que creía que en las "altas esferas" había gente que quería algo más que ganar dinero, que quería de verdad mejorar a la sociedad.


Para ver la noticia completa
aquí y aquí

viernes, enero 05, 2007

El vals de las arañas....

2007. ene. 5



Se despertó por la mañana con una lágrima reseca en la mano, tratando de huír de su impenetrable mirada. No se sentía con fuerzas para dar siquiera un paso, sentía que no debía abrir los ojos ni un pequeño milímetro, deseo quedarse acostada, escondida entre las sábanas de su asquerosa autocompasión... Pero aún así se levantó; se dirigió al baño, y casi profirió un grito cuando vio su reflejo en el espejo: grandes ojeras enmarcaban sus ojos antaño vivaces, testigos de una noche de amargura y desesperación. Sus labios, cuarteados, eran incapaces de formar una sonrisa agradable de ver... y su aspecto en general, recién levantada, dejaba bastante que desear.


Pasó la mañana pensativa. Porque no quería salir, se obligó a desayunar fuera, a seguir a su acompañante al banco y a la tienda, a mirar escaparates ridículos, y a callar cuando debería hablar.

Más de una vez estuvo a punto de romper a llorar...en la tienda de ropa, en la panadería, en el bar... en el coche Odiaba estar así, esa sensación de autoabandono, de querer y no poder, a pesar de que sabía que si quería, podía. Y lo intentó.

Todos tienen un límite, y su límite, para con ella misma, es muy pequeño. Ni siquiera llegó a llorar todo lo que quería... le hubiese gustado desahogarse mientras recogía la cocina, cantando entre lágrimas, pero algo la obligaba, inflexible, a esbozar una sonrisa y a cantar...




-¿Y qué le pasa a esa?

-Nada...

-¿Nada?

-Bueno, sí...

-¿Qué tiene, pues?

-Que no le gusta autocompadecerse, no le gusta llorar.... Está perdida, terriblemente. No sabe si hablar o callar, no sabe si amar u odiar, no sabe si prestar atención, o ignorar. Se siente débil, sola, abandonada por el indio que debería abrazarla y transmitirle seguridad. Pero a la misma vez, dentro, muy dentro de ella, se siente tranquila, siente paz, y seguridad. Muy, muy dentro de ella, siente que todo esto se solucionará, que no debe prestarle más asunto, que no debe llorar tanto... Que no debe esperar a ir, sino seguir y que venga...







Esto no es para ti, tu no has hecho nada de esto...

jueves, enero 04, 2007

"Largo domingo de noviazgo"

2007. ene. 4


Ella rezaba porque no se diese cuenta de nada... Para que no viese que abrazaba el cojín para no abrazarlo a él, que en toda esa semioscuridad, ella luchaba por no romper el silencio con los latidos de su corazón...


Esperaba que no se hubiese dado cuenta de que una sola palabra suya habría bastado para que ella dejase de esperar, porque una espera lleva a otra... y puede que con esta ella no tenga tanta paciencia...tal vez se decida por hacer lo que quiere hacer ella, antes de esperar que lo haga él... pero le parece que no lo va a hacer... De una manera dulce, le gusta ver como se pone nervioso cuando ella lo abraza... y disfruta con eso.


Se rió cuando él dijo que no le gustaba esperar, porque era eso precisamente lo que estaba haciendo ella... pero valía la pena por pasar más tiempo a su lado, por conseguir que su ropa se quedase impregnada de su olor, de él...


Mientras estaba con él quiso que no se diese cuenta de nada... y cuando se fue lo echó tantísimo de menos, que sintió que se le quedaba el corazón atrás...


Pero sobre todo tenía miedo... miedo de que dentro de cinco dias todos esos momentos queden difuminados en el tiempo, como si no hubiesen sido más que un dulce sueño que se olvida con el tiempo... tuvo miedo de que otra vez más la timidez se adelantase al deseo, a los sentimientos, a las promesas... tuvo miedo una vez más de su indiferencia, de su frialdad... miedo a volver a pasar tardes enteras llorando el latido del corazón...

sábado, diciembre 30, 2006

A mí me dieron un día..

2006. dic. 30













A mi me dieron el mar




con tal de olvidarte,




a mi me dieron el mar




para no besarte,




a mi me dieron las nubes




para volar




lejos de ti,




a mi me dieron las nubes




para fingir




que no existías.





A mi me ofrecieron el bosque




para perderme en tu mirada.




A mi me ofrecieron el bosque




para alejarme de la oscuridad.




A mi me ofrecieron las olas




para vivir en tus besos.




A mi me ofrecieron las olas





para adivinar tu sabor.




A mi me ofrecieron dos estrellas





para vernos reflejados en la noche.




A mi me ofrecieron dos estrellas




para coger tu mano
en silencio.




A mi me ofrecieron una iglesia




para creer



que yo soy ella.




A mi me ofrecieron una iglesia




para hablar contigo
detrás de ella.




A mi me ofrecieron una voz




para decirte
cuánto te quiero.




A mi me ofrecieron unos brazos





y una boca





para demostrártelo,




una sonrisa





para enseñártelo,




y unos ojos






para que veas
cómo lo hago.













Y es que lo pequeño es siempre lo que más ocupa...
Para Juan.

viernes, diciembre 29, 2006

Una rosa

2006. dic. 29


Los sueños dulces saben amargos, saben a lágrimas, a miedo, a cariño, a pasión. Los sueños dulces saben a miel, a sal, a música, a una voz cantando en la oscuridad.


Los besos agrios saben a algodón de azúcar, a las olas rompiendo en las rocas, a dos manos buscándose furtivas, a las promesas que se hacen sin querer. Los besos agrios saben al arrepentimiento, a miedo, a los dias que pasan del calendario, al batir de alas... a los rayos del sol.


Los pensamientos furtivos están hechos de alquimia, de canciones, de pasiones, de nombres de personas, de deseos en la oscuridad, de abrazos solitarios y noches de almohadas vacías, de palabras susurradas al aire.


El amor está hecho... ¿de qué estás hecho?

Y ya...

2006. dic. 29


"- Me perturbas- había dicho- pero también me intrigas"



Eres la cosa más rara, extraña, multiforme, adorable y enrollada que jamás, en todo lo que llevo de vida, he tenido el gusto de echarme a la cara...

O tal vez es sólo porque me molesto en saber quién eres...

jueves, diciembre 28, 2006

La estrellita, la Niña, y la Personita

2006. dic. 28




Nuevas fuerzas, nuevas alegrías me asaltan la mente esta mañana. Has sido, sin yo saberlo, sin tu quererlo, el deseo que se le ha concedido a una niña caprichosa de quince años un veintisiete de julio. Hace un año, una niña se sentía sola, y viendo a una estrella fugaz pasar, le suplicó, entre lágrima y lágrima, que le concediese una persona que la amase y a la que amar para toda la vida; le pidió que trajese esa persona que seria especial para ella cuando tuviese dieciséis años.


Y llegó el día del decimosexto cumpleaños de la Niña, y comenzó a esperar. Le pasaron muchas cosas en ese tiempo en es que cada día era una espera constante e inconsciente. Se dio cuenta de que sus amigas no eran sus amigas, que entendía mejor a los hombres que a las mujeres, que le gustaba cantar bajo el sol del verano; también conoció a muchas personas, una más especial que las demás, y profundizo en los sentimientos de personas que ya conocía.


Pero poco a poco, el tiempo iba pasando, incesante, sin pausa, y ella no sentía nada, no veía nada, hasta que un día se dio cuenta que hacia tiempo que una Personita ocupaba su mente por completo, se dio cuenta de que esa Personita le decía cosas realmente bellas, y que sabia hacer como nadie que sonriese y que se olvidase de sus penas. La Niña, tras días de dudas y de estudiar a esa Personita que se había convertido en alguien tan especial, a lo que sentía, decidió decírselo todo, claro y sin rodeos.

Al principio la Niña pensó que esa Personita podía llegar a sentir al menos un poquito de lo que sentía ella, y fue increíblemente feliz por unos días. Ya casi ni pensaba en la estrella a la que le había susurrado que quería ser feliz. Y un día, sin previo aviso, esa Personita le dijo que no sentía lo que ella, que quería seguir siendo libre. La Niña asintió, y se dispuso a dejarlo ir, a seguir ella con su estrellita. Sólo se permitió llorar el desengaño tres noches y un día, y después siguió como si esa Personita nunca hubiese estado en su vida, como si las cosas que sentía fuesen producto de su imaginación, como las historias que se inventaba.


Pasaron algunas semanas, semanas que, aún hoy, a la Niña le parecieron eternidades, y una mañana de veintitrés, esa Personita tocó en su puerta, y le dijo que quería verla. A la Niña le asaltaron un millón de emociones contradictorias, y ninguna. Amor, ternura, rabia, confusión, nervios, expectación... Aceptó verlo, y él le dijo que no se la podía sacar de la cabeza... del corazón. Y a ella se le derritió el alma ante unos ojos que conseguían hechizarla y que le decían que querían llegar a amarla.


Y ayer le prometió a la Niña tantas cosas, le dijo tantas otras, que le hizo acordarse de la estrellita.


A la Niña sólo le queda por agradecer a la estrellita y responder con todo el amor con el que es capaz de expresar en una pantalla de ordenador, que esas palabras le llegaron a lo más hondo del alma.

miércoles, diciembre 27, 2006

Versos del dia después de Navidad

2006. dic. 27 (del 26)





Buscar tu mano
para rozarla sin querer.
Buscar un pretexto
para acercarme a ti,
sin que me veas.
Beber tus ojos
para creer
que Dios existe
en cada palabra que pronuncias,
en cada gesto que se te escapa.
Sentir
que ahora sí,
que las estrellas,
esas que se ven pocas,
esas mismas,
serán testigos
del único momento que no se repetirá jamás,
que se hace esperar.
Y de nuevo sentir
que aún no,
que el juego sigue.
Amarte es
divertirme
pidiendo ayuda
para escribir algo con sentido
a excepción de un
Te Quiero.
Be the love generation.

martes, diciembre 26, 2006

Benditos ojos que me esquivaban...

2006. dic. 26


No sabía que era él, ese chico tímido que se sentaba en la esquina, el que iba a tener el control de su corazón, de las veces que acelerase el pulso, no se podía imaginar cuan enamorada llegaría a estar de sus ojos, de sus palabras, de él. Nunca se lo había imaginado así. Un día, ella leyó algo que él había escrito, posiblemente para ella, tal vez para nadie, nunca le dijo para quién era. Era un poema, y en él expresaba cosas dolorosamente bellas. Y quiso quedarse así para siempre, absorta en sus palabras, sumergida en besos que tal vez algún día llegaría a saborear... besos con sabor a sal.

Había noches en las que se despertaba a las cinco de la mañana, y, con la cabeza recostada en la almohada, escuchaba el silencio de la casa, el tic-tac incesante, y de repente, ruidoso de los relojes.



No tengo ni la menor idea de cómo voy a hacer yo, para seguir entera cuando te vea...