miércoles, junio 27, 2007

2007.jun.27


Un artista sin ideas no es nada... sería más útil poseer un folio en blanco y no tener con qué crear...


sábado, mayo 19, 2007

Fragmentos..de luz y oscuridad; Eien Wo ai Ni

2007.may.19

[Este mensaje es para todos y para una persona ene special que sé que problablemente dejaría de leer a la segunda línea: ¡¡Termina de leerlo, porfa!! Y ahora en general: Los fantasmas interiores de personas son reflejos de nuestros propios errores, en palabras de Freud, esto es un mecanismo de defensa, llamémosle "Proyección". Abrazos a todos!! ]

el suelo se había abierto a mis pies y recuerdo que había estado cayendo mucho tiempo:
… había estado hundiendome tanto tiempo que el miedo se había fundido con la normalidad, y mis ojos se habían acostumbrado poco a poco a la creciente oscuridad, mis labios se habían olvidado de cómo se sentía al sonreír de verdad. Me había acostumbrado a no sentir el viento y la velocidad de la caída en mi rostro.


un día, una noche, un minuto o una hora… caí al suelo. Mi cuerpo había adoptado una postura deforme con la caída, mis ojos se habían cerrado;

¿Estoy muerta? Me avergüenzo al afirmar que recé para que así fuese. Pero no. Conseguí levantarme, y mirar a mi alrededor.

El telón se abrió de pronto

Un foco se encendió de pronto y me apuntó a mi, y cerré los ojos, encandilada, y mientras trataba de volver a ocultarme en la oscuridad (el foco me perseguía), sentí que una mano se posaba en mi cintura, y otra me agarraba la mano izquierda, y comenzamos a bailar. Me resultó fácil reconocer su tacto aunque no pudiese ver su rostro con claridad.


Nunca se olvida el porqué un día decidiste abrir el suelo a tus pies… pero aún así la decisión la tomé yo.


Hirió mi orgullo, mi dignidad como mujer y como persona. Paré el baile en seco. Levanté mi mano derecha, la puse junto al lado izquierdo de su cuello, y lo tiré al suelo.

su cuerpo se hacía cenizas en la oscuridad mis pulmones volvieron a respirar por primera vez.
una libélula azul…
otra mano agarró mi cintura,


“limpieza de fantasmas” en mi armario, pensé, cuando vi que su cuerpo también se desvanecía en la oscuridad. Bailé con muchos fantasmas más...

cuando terminaba de ver desaparecer al último, cuando oí una voz de niña pequeña salir de la oscuridad.

“Libélulas”, decía. “Libélulas… y mariposas… por todas partes.”

“¿Dónde?”, pregunté.
“Aquí”, respondió, agarrándome el vestido verde-mar, y mirándome con sus ojos azules grandísimos. El pelo lacio y finísimo le caía por el rostro, desordenado.; tenía la respiración agitada, como de haber estado jugando…o corriendo. Me acuclillé junto a ella, reí, y tocándole la punta de la nariz con suavidad, dije: “Sí, aquí.”


No había terminado de pronunciar esas palabras, y todo el escenario se había llenado de luz, todo el teatro, y pude ver todas las puertas, con sus inscripciones correspondientes, una fila de butacas se alineaban perfectamente vacías bajo mis ojos. “Estamos aquí”, oí que reía una voz de princesa. Miré hacia ella, y bailé horas y horas y horas, pisando su vestido violeta, cantando hasta que casi pensé que me iba a quedar muda. Bailé también con una bohemia, con un cazador de estrellas que llevaba un cartel en el pecho que decíais: “Suicidio deleitoso. Te mueres de risa”, con la realidad de un cantante y fotógrafo, ya no bailaría nunca más con su fantasma… Pero por siempre bailaría con la pequeña princesa de ojos azules que no había querido crecer, que reía descontrolada cada vez que veía que cuando bailábamos juntas miles de libélulas lo hacían a nuestro alrededor…


Miles


,y de todos los colores



P.D.: Smilegirl, el siguiente post es para tí, promesa de libélula =P ¡¡Besitoss!! ^^

sábado, mayo 12, 2007

Sólo 24 horas

2007.may.12





Una vez más llegaste. Llovía cuando tus pasos llegaron a mi puerta y tu mano presionó el timbre de mi percepción.

Inundaste mis sentidos con palabras, secaste mis sentimientos al sol de tus ideas e ilusiones, capturaste mis sueños con tus labios, capitulé de mi corazón por habitar en tus ojos, extendí mis alas para volar como Ícaro al sol de tus promesas innombrables.
Bajé la guardia. Retiré a todos los soldados de la muralla, acallé a las experiencias que hablaban para “evitarme un mal mayor”, condené a la razón y a la lógica por desacato y traición. Desnudé mi cuerpo. Desnudé mi alma también. Frente a ti.

Te mostré mis alas desnudas, mis armas a tus pies. “Soy una rendida”, repetía, igual que había hecho el Capitán Alegría. Tus ojos se posaban en mis alas continuamente. Tus dedos rozaban mi pasión. Tu ejército impasible observaba detrás de ti la escena a la luz de la luna llena artificial. Tus murallas permanecían vigiladas, atentas, tu razón y tu lógica no te habían abandonado. “¿Por qué?”, te preguntaba yo, y tú respondías volviendo a mirar a mis alas y mi cuerpo, que sabías tuyo.

Una mañana llovía. Yo te esperaba. El paraguas rojo sobre mi cabeza. El vestido naranja que tanto te gustaba me cubría. Allí de pie, con el tiempo lloviéndome en la mirada, vi pasar besos, abrazos, promesas, personas, coches, aves, mariposas, cartas… Pero ni una sola libélula.









¿Por qué no llegaste?









sábado, mayo 05, 2007

Infiel

2007.may.5





Su boca buscó la de ella, y ella, en un último intento de rehuírlo chocó contra el tronco del arce, y millones de hojas rojas como la sangre cayeron sobre sus cabezas, para acabar estas en el suelo, junto a todas las demás que habían tirado en ese juego frenético.

Ambos tenían la respiración agitada, pero en este momento era ella la que estaba prisionera, y él acercó su rostro al de ella mucho, los separaban apenas unos milímetros. Ella lo miró a los ojos, él hizo lo que había intentado hacer desde que se rindió en su puesto de espía del silencio: llevó su mano hasta su muslo, y comenzó a intentar subirle la falda, despacio, y ella le agarró ambas manos, apartándolas de su pierna, de su falda, de su debilidad, de su deseo. El juego debía continuar. Rieron los dos por lo bajo ante la reacción de ella, resultando una risa ahogada por los resuellos.

Permanecieron así, el uno frente al otro varios segundos, hasta que desde lo alto se oyó el graznido de un cuervo, que se podía ver perfectamente desde donde ellos estaban. Él se sobresaltó, y miró hacia el ave en un acto reflejo, y cuando volvió a bajar la mirada ella ya no estaba. Suspiró, divertido, y corrió una vez más tras ella.

Los troncos delgados y gruesos de los árboles se sucedían junto a ella, en su huída frenética, esquivaba uno y otro sin ninguna dificultad, mientras seguía preguntándose y trataba de averiguar cómo había llegado Él allí sin que ella se diese cuenta, y dónde estaba el que se suponía que debía estar. Comenzaban a dolerle las piernas, y el corazón le latía desbocado en el pecho, por la carrera, y por saber qué sucedería después. Sentía… ¿miedo? De pronto sintió ganas de llorar, pero cerró los ojos fuerte y negó con la cabeza. Se paró, trató de acompasar la respiración, escuchar el ruido del bosque, respirar el aire húmedo que impregnaba siempre su universo; estaba todo asombrosamente silencioso. Caminó despacio hacia el árbol más cercano que encontró, curiosamente un arce. Se apoyó contra el tronco, y echó la cabeza hacia atrás. El sudor frío perlaba su rostro, el cabello estaba despeinado y lo tenía pegado a la cara. Cerró los ojos, y al abrirlos de nuevo trató de buscar el sol entre las ramas de los árboles.

Apareció de pronto, detrás de ella, gritando un “¡¡BUH!!” verdaderamente escandaloso, y evidentemente divertido. Ella gritó, sintió que el corazón se le salía del pecho, y luego no pudo evitar reír con él. “No es difícil seguirte si no haces más que correr en círculos”, murmuró en su oído. Luego le cogió las manos, y se las agarró detrás de la espalda, dejándola totalmente vulnerable, inmovilizada. Verdaderamente ya no tenía más ganas de seguir corriendo: el juego había acabado. Aún así se permitió mostrarse reticente una vez más, apartando la cara cuando él quería besarla, y cerrando los ojos. La boca de él quedo detenida a apenas unos milímetros del cuello de ella. Podía sentir su respiración fría acariciar su piel. Y de repente algo en él comenzó a cambiar. Su aliento se había vuelto más cálido, las manos que sujetaban las suyas detrás de su espalda eran ahora ligeramente más grandes, y la agarraban con delicadeza, y la violencia del principio se había tornado pasión expectante. Ella volteó la mirada hacia donde debían estar los ojos de él, y se sorprendió al adivinar los hombros anchos que a ella le gustaban, la mirada luminosa que extrañaba… La sonrisa que parecía…

-Así que eras tú…- sonrió.

Él rió por lo bajo, asintió con la cabeza, y soltando las manos de ella para posarlas en su cintura la besó, y se fundieron ambos en las hojas rojas del suelo.



jueves, mayo 03, 2007

Marca anónima

2007.may.3

Llegó, sigiloso, procurando no pisar la maleza para que no la oyese crujir, deslizarse entre los árboles y los rayos del sol sin dejar sombra, rastro alguno que hiciese que ella pudiese ser capaz de seguirlo, alcanzarlo. Pero quería que lo sintiese, quería dejar una marca en ella, para que, la siguiese a donde la siguiese, siempre acabase en el lado superior izquierdo de su pecho.

Esperó a que se tumbase bajo el baobab. Esperó a que el trino de los pájaros arrullase su mente. Esperó a que él acudiese a su cuerpo. Y cuando descansaban en el suelo, los planes para el día siguiente arrugados junto a su mano ligeramente cerrada, cuando ya tras sus ojos cerrados y su respiración acompasada se podían adivinar los primeros pasos del baile, de la foto, o del abrazo que traería el sueño, él aprovechó para deslizar suavemente la yema de sus dedos en su pecho, acariciándola, dejando un recuerdo que esperaba ella entendiese como debía ser. Su pecho dormido se levantó en un suspiro profundo, y su cuerpo siguió inconscientemente los últimos rastros de los dedos de aquel visitante. Luego se fue, tal y como había llegado, sin un ruido, sin una sombra, sin un rastro mas que el dejado por siempre en su pecho.

Los ojos azules de ella se abrieron muchísimo de pronto, y su boca aspiró desesperada el aire que sus pulmones necesitaban. Permaneció unos minutos sentada bajo el silencio del mediodía, los pájaros seguían cantando. Miró a su izquierda: él seguía durmiendo imperturbable a su lado. Sonrió, y miró en silencio la pequeña marca con forma de libélula que ahora tenía sobre el corazón.





sábado, abril 28, 2007

Cuando...

2007.abr. 28


Te amo...

Cuando haces como que no entiendes mis indirectas

Te amo...

Cuando me esquivas la mirada

Te amo...

Cuando me confesabas tus intenciones

Te amo...

Cuando escribes para ella

Te amo...

Cuando comienzo a olvidarte

Te amo...

Cuando debo mentirte y fingir que no siento nada

Te amo y me arrepiento...

Cuando pienso que todo eso sea tal vez lo que tú deseas

martes, abril 24, 2007

Promesas

2007.abr.24


Prometo...

Que nunca más volveré a quejarme de nada

Que eras, eres y serás siempre los sueños prohibidos

Prometo cazar las libélulas que se esconden en las nubes

Prometo traerte cada noche un millón de estrellas

Prometo que nunca más me verás a tu lado

Prometo que siempre estaré cuando me llames

Prometo escribirte mil y una canciones de amor

Prometo que jamás leerás una nueva carta

Prometo que cerraré nuestra habitación con llave, esta vez para siempre

Prometo que buscaré las verdades en tus miradas, y no volverás a oír mis silencios



Prometo que no volverás a ver tu taza vacía en la mesa, sola, una mañana más

Prometo que te escucharé toda mi vida

Prometo que cada suspiro mio será para ti, si es lo que no quieres...


A cambio sólo pido....




Que vuelvas a sonreír otra vez como siempre
Que devuelvas la luz a tu mirada
Que dejes de querer distanciarte de todos
...o de mi

domingo, abril 08, 2007

Valse

2007. abr. 8

Escuchas la música. Cierras los ojos, haces eso que tanto anhelas hacer. Dejarte arrastrar por la dulce oscuridad que está dentro de ti, esa misma de la que el resto del mundo, la realidad, te obligan a huir.

Cierras los ojos, y te sientes liberada, tu pecho pesa ahora menos, ya no hay tanta angustia en tu garganta, las lágrimas se sienten más libres para salir. Sigues sin saber porqué deberías llorar, y no reír, sigues sin comprender porqué, cuando no sabes qué sentir, te ves obligada a sentirte triste, y sola. Te rebelas ante esa posibilidad, tras años de sumisión. Gritas al viento :¡¡NO QUIERO!!, pero no hay nadie para escucharte gritar, para observar la expresión de triunfo medrada en tu rostro. Piensas que si hubiese alguien más contigo, tu expresión será más segura, más firme... Pero como siempre, todos los sucesos verdaderamente importantes ocurren en la soledad y en la oscuridad de nuestra alma, tras los párpados cerrados de nuestros ojos.

Sigues oyendo el piano. Echas los hombros hacia atrás. Sonríes, y tratas de cantar, de bailar, de un modo lo más extravagante posible, haces ejercicio, comes manzanas...lo haces todo para poder luchar contra esa balanza que no puede inclinarse hacia la alegría porque si, y sin embargo si puede hacia la tristeza. Duras, ¿cuánto? ¿Dos?, ¿tres días? Luego vuelves a ver otra vez eso de lo que intentabas huir sin darte cuenta, y te vuelves a preguntar por qué hace que te sientas tan sola y triste... te lo preguntas, y tratas de buscar la respuesta. Hasta que piensas que tal vez no encuentres la respuesta porque no has formulado la pregunta adecuada; que tal vez es porque NO debes formular ninguna pregunta, simplemente aceptarlo. Y lo haces. Lo aceptas. Y en tu corazón vuelve a emanar una dulce y cálida luz cada vez que lo ves, que lo recuerdas, una luz enorme, brillante, que llena tu pecho por completo de paz, capaz de cegar, pero que no lo hace para no dañar tus ojos. Después te das cuenta de que esa luz no emana sólo de ti, sino que también emana de él, la misma cálida y brillante luz. Te preguntas por qué. Lo miras, y te preguntas también si él sabe que la tiene, esa luz. Piensas en preguntarle, pero no te atreves. Sin embargo sigues observando el brillo. Primero el de él, luego el tuyo, y te das cuenta, de que no son dos brillos individuales, que no empieza en uno y termina en otro; te das cuenta de que esa luz os une, a ambos, de una manera especial, imperceptible, mediante un lazo fuerte, que va más allá del amor, de la amistad, del cariño o de la pasión...

Entonces te sientes alegre. Saltas, bailas, ríes y lloras a la vez. Lo abrazas, hablas con él. Y cuando te contesta siempre te asalta una duda: ¿Y si él no ve el mismo lazo que tú? ¿Y si él no lo siente? ¿Y si no lo llega a sentir nunca? O lo que es peor... ¿Y si realmente no existe ningún lazo, ninguna luz? Tiemblas de miedo ante esa posibilidad, y vuelves a acurrucarte en tu rincón, con los ojos cerrados, incapaz de mirar a las respuestas a la cara, o tal vez incapaz de mirarte a ti misma a la cara. ¿Por qué? No lo sabes.

Pero luego llega él, y te das cuenta de que ya no sientes como antes, que el sentimiento pesa menos, no es tan agresivo y doloroso, y eres capaz de agradecer, y de seguir sin necesitarlo a tu lado constantemente. Era eso lo que necesitabas entender, comprender y aprender. Ahora puedes seguir viviendo.





sábado, marzo 31, 2007

El Abra del Yumuri

2007.mar.31





"En la zona que hoy conocemos como la provincia de Matanzas (Cuba), vivió un joven cacique que se encontraba celebrando con todos los de su tribu el nacimiento de su primera hija, a la cual llamaron Coalina.


Todos en el lugar venían a rendirle homenaje y a traerle numerosos regalos a la pequeña que recién acababa de nacer, hasta que llegó ante el cacique un anciano behique que le dijo:


- Cuida a tu hija, y por favor, no dejes que se enamore jamás.


El tiempo fue pasando y Coalina fue creciendo y poniéndose cada vez más hermosa, tanto que ya estaba llamando la atención de los indios del caserío. Mas su padre, recordando la profecía dicha por el viejo behique, se la llevó a una cueva situada en una de las montañas que rodean el valle Yumuri. La fama de la belleza de la muchacha creció tanto que llegó hasta donde hoy conocemos como la provincia de Camaguey, donde por aquel entonces, vivía un joven llamado Nerey, el cual al saber de la belleza de la joven que habían tenido que llevar a la cueva de las montañas, se enamoró tanto de ella que no comía ni dormía, y sólo pensaba en ir a verla.


Un día, el joven Nery no aguantó más decidió partir, dejó a su gente para ir en busca de su amada.


Él viajó enfrentándose a todo obstáculo que se le ponía en el camino, hasta que luego de su largo viaje, llegó a las cercanías de la tribu de Coalina, una vez allí, se informó del paradero de la muchacha, y cuando estuvo al entrar a la cueva, la tierra tembló, pero eso no fue impedimento para él. Cuando ambos se vieron ya era de noche, y ella, al verlo, comenzó a sentir los primeros síntomas del amor, y cuando él se le acercó, ella miró hacia una montaña cercana, donde vio al anciano behique de blancos cabellos que le sonreía.


Coalina y Nerey se abrazaron y ene se momento la tierra tembló nuevamente abriendo la montaña en dos, y un enorme hueco que llegaba hasta el centro de la tierra que arrastró hacia sus adentros a Nerey que llevaba a Coalina en sus brazos.


A este lugar lo conocemos hoy día como el Abra del Yumuri, y dicen que en las noches de Luna Llena, cuando el viento sopla cerca del abra, va murmurando: 'Coalina.....Nerey.....Coalina.....Nerey......' "

lunes, marzo 26, 2007

Juego de niños

2007.mar.26


Erase que se era, una princesita, que vivía en un castillo con un dragón muuuuuuuy grande, y con muuuuuucha mala ostia. Y resulta que un fausto día, un flamante corcel con su caballero andante, decidió parar en ese castillo para rescatar precisamente a ESE dragón. La princesa suplicaba y rogaba la corcel que se lo pensase, que no era buena idea molestar al dragón. Estaba de rodillas ante él, desconsolada, pero el corcel se mantenía en sus trece, y el caballero andante se revolvía nervioso, consciente ya de lo que se avecinaba...
Y entonces...

-Y bueno, ¿que te contás ché?

-¡Ala!-dijo la princesa, muda de asombro ante el atrevimiento del corcel. Y el dragón que tenia muuuuuuuuuuuuuuuuuuuucha mala ostia entreabrió un ojo...luego, a las dos horas, abrió el otro, a la hora movió una pata, al día movió la siguiente, y así durante muucho tiempo, en el que la princesa y el corcel se comieron al caballero andante para matar el tiempo.

Cuando finalmente el dragón se hubo ya incorporado del todo, los miro a ambos, princesa y corcel, corcel y princesa.

Ya, sin poder aguantar tanto silencio e incertidumbre, la princesa dijo:

-Yo le avise, que debería haberos despertado antes, pero no me hizo caso, porque sabescomosonloscorcelesuqetodolopreguntanylonieganytodoloquierensaberyentonces....

-¡SILENCIO! -vociferó el dragón.

La princesa enmudeció al instante, lo cual fue un gran alivio para el corcel, ya que la única manera que había encontrado para callarla fue comerse a su montura. Después, el dragón miró al corcel y dijo:

-¿Jugamos a las casitas?

lunes, marzo 19, 2007

¿Qué es el amor?- KannoN

2007.mar.19




Defínelo, descríbelo, intentalo,

¿qué es el amor?

Bueno malo, feo, raro, intenso, extraño,

¿qué es?

¿Acaso es pensar que igual no hay otra?

¿acaso es teñir todo color rosa?

O acaso... ¿o acaso es llorar en noches a solas?


No quiero que me llames, pero no quiero que me ignores;

no quiero que me ames, pero no quiero que me odies;

no quiero que me hables, ¡pero deseo escuchar tu voz!

No quiero que me mientas: en eso el experto soy yo...


¿Qué es el amor? ¿Una sonrisa o una lágrima?

¿Una alegría, o una lástima?

Y lastima cada vez más... ¿Qué es el amor? ¿En qué consiste? ¿Quién lo inventó?

¿Es un dulce "hola", o es un futuro "adiós"?


Un cabello olvidado en mi almohada

sigue apareciendo

cuando más hace sufrir.

Y entre tantas mentiras pasadas, y entre este tu mar de lágrimas,

la verdad, como prenda de vestir...


¿Qué es el amor?

¿Es la luna hermana? ¿Es el sol?

¿O es la lluvia que ahora observas, al otro lado de la ventana?


Verás hermano, te daré un consejo, y así reza:

"Piensa con el corazón,

siente con la cabeza"


¡Esos dulces que se amargan, hasta que casi no existen;

mucho tiempo controlando sentimientos muy tristes!

¡No quiero sentirme extraño, ya no quiero sufrir más,

no quiero aún sentir culpabilidad!

jueves, marzo 15, 2007

Puntos de vista...

2007. mar. 15

Ella no lo cuenta, pero está contenta y viva...
Sonríe... es una sonrisa tan amplia, tan llena de alegría, que a duras penas puede retener las ganas de llorar, de echar a correr, gritar, besar... abrazar.
Se para en una esquina de la calle y se agacha para colocarse bien los calcetines de las botas, y sigue caminando, más bien corriendo. No tiene la menor idea de a dónde va, pero sabe de dónde viene, y está segura de que no quiere volver atrás; sabe que de vez en cuando mirará al pasado, que se encontrará con él de frente, obligada a verle a los ojos, pero también sabe que ya no volverá a balbucear, que la próxima vez será una hermosa y amplia sonrisa la que se dibuje en su rostro, en lugar de la duda al no saber qué hacer, cómo actuar.
Llega, abre la puerta, y enciende el mp3 que tenía en el bolsillo del vaquero. Espera quieta, muy quieta a que empiece la canción que le devolvió a la realidad, auna realidad muy distinta a la que ella recordaba como suya, pero afortunadamente la realidad, y comienza a cantar a pleno pulmón, a bailar. En una ocasión da vueltas y vueltas y más vueltas. Se marea. Para.
Sin darse cuenta vuelve a ser consciente, una vez más, de lo que sucede. Es como si en esos momentos dejase de ser ella, y viese su vida desde fuera, con los ojos de un extraño, y lo que hace le parece estúpido, injusto, incoherente, infantil, sin sentido... por él. A veces piensa en lo que hace, y le parecen todas esas cosas, piensa que no debería de haber salido así, sin avisar, segura de que él aún no lo sabe, pero lo sospecha. Pero ella se siente bien, se siente viva otra vez, dueña de su vida y de sus sentimientos, de sus deseos. Prefiere llamarlo supervivencia, y quien lo quiera entender, que lo entienda. "O se me entiende o no, no soy un exégeta".
Cuando la cabeza dejó de darle vueltas, volvió a levantarse, y siguió cantando, bailando, volvió a salir en la calle, y a reír con personas con las que nunca había pensado que podría reír, salir, coincidir... Y se dio cuenta de que era tan fácil desear la vida y vivirla...

sábado, marzo 10, 2007

Picasso, 1957

2007.mar.10 (del día 6)

Se paró el tiempo. Quedaron solos en la habitación él, en la foto prisionero, y ella, perdida, clavada en el suelo ante el pasado, incapaz de mover un músculo, de articular una palabra, sólo su corazón quedaba con vida dentro de ella, latiendo desbocado... ¿Cómo había podido vivir tanto tiempo...así?
Dos lágrimas furtivas rodaron por su rostro, tímidas mensajeras del torbellino que nacía dentro, incapaz de separarse de él, tan pronto. Fue el hecho de sentirlo tan cercano de pronto, el que la hizo darse cuenta de que no era imposible, él también era humano, tambien podía ser amado... y era tan sencillo.
En el camino de vuelta no fue capaz de articular palabra coherente salvo unos pocos balbuceos...pero no se daba cuenta, o no le importaba nada. miraba a su alrededor, observaba su reflejo en los escaparates y no lo sentía suyo; éste se había quedado atrás, prisionero voluntario por siempre de aquella humanidad tan dolorosamente lejana, con las dos lágrimas por siempre rodando por su rostro...



































domingo, febrero 25, 2007

Se acabó el carnaval...

2007. feb. 25


Y fue una palabra.. una sola pregunta la que quería hacer, una sola excusa, pequeña, irrelevante, que le valiese para hacer lo que su pecho clamaba...
Sólo quería establecer contacto con él...sentir que podía ser parte de él por dos segundos. Y lo hizo...



Y se sintió tranquila...arrullada por la corriente del río, por el suave murmurar de las aguas...se sabía extraña y reconfortada, sabía que eso no era suyo, que ese río no estaba en su pequeño rincón... por eso mismo también supo que no estaba sola...


Besó el aire...con delicadeza, casi sin quererlo, y entonces apareció; estaba frente a ella, con el torso descubierto. El agua le cubría hasta la cintura, y la miraba, confuso, como si fuese la primera vez que la veía, como si se acabase de dar cuenta, por culpa de esa pregunta, de que realmente existía. Y trataba averiguar por qué se asombraba tanto, por qué de repente se sentía tan perdido...

Ella se levantó, fue hasta él, y le acarició el rostro. Luego salió del agua, agachándose antes a recoger un pequeño trozo de cristal que brillaba dentro del agua. Y así, sin decir una palabra, se volvió a internar en el bosque, entre las risas de los pájaros, y los cuchicheos de los árboles, dejándolo solo con sus preguntas...

martes, febrero 20, 2007

You'll never know

2007. feb. 20


Se encontraba sentada en una esquina del club, semioculta de la mirada de la gente, pero con una perfecta visión del escenario. Recostada en la silla, y analizando el líquido de color ambarino que tenía delante, esperaba paciente a que el presentador anunciase la actuación de esa noche.

Tardaron cinco minutos más de lo habitual en comenzar, pero la entrada fue tan emocionante como siempre. Primero salía el presentador, con traje de chaqueta negro, y una corbata roja estridente, el pelo brillante por la gomina peinado hacia atrás y un hedor de loción para después del afeitado que se extendía en las dos primeras filas de mesas, y luego se mezclaba con el olor a puro. Aquel hombre anunciaba la llegada de la droga de Sophie, y cuando su voz grave resonaba por toda la sala a través del micrófono, todos los sentidos de la chica se ponían alerta, espectantes...

Tras tres segundos de espera, un hombre de color, trompeta en mano, salía al escenario, y tras un corto aplauso afectivo, en el cual Sophie nunca participaba ( estaba demasiado concentrada, tratando de captar cualquier movimiento anómalo de aquel hombre), se llevaba la trompeta a los labios y comenzaba a tocar, y cada nota la llevaba más lejos de lo que nunca una pieza de jazz la había conseguido llevar nunca. La voz de mujer comenzaba a cantar en el segundo compás, siempre en el mismo, ni uno antes, ni más tarde, siempre en el segundo compás, y ella sentía que le costaba cada vez más respirar, sentía que tenía los ojos cerrados y que por ellos se derramaban lágrimas de éxtasis, por aquel virtuosismo con la trompeta, por aquella maravillosa combinación de voz y melodía, porque sabía que era algo más que música.

Nunca había podido terminar de oir la pieza hasta el final, siempre se levantaba a los dos minutos, incapaz ya de respirar, y salía al frio de la calle, desierta a las tres de la mañana, y allí respiraba grandes bocanadas de aire, llenaba sus pulmones y secaba sus lágrimas, y trataba de despejar su mente, y de entender porqué esa música creaba ese efecto en ella, quería saber porqué tenía esa sensación de estar por fin en casa, de volver al hogar, con la familia después de muchos años de ausencia...


Ese club era su casa, y la música su familia...

jueves, febrero 15, 2007

Behind me...

2007.feb.15


Y a veces pasaba las tardes enteras dormitando tumbada en la hierba, con las flores alzadas junto a ella, y una sonrisa perenne dibujada en su rostro. Observaba con los ojos entrecerrados las copas de los árboles sobre ella, la luz que se filtraba por entre las ramas, los dibujos que las sombras de las hojas dibujaban en su rostro, traviesas, moviéndose y bailando al compás del viento, de su melodía.


Y siempre que se perdía en su rincón del universo, el tiempo se detenía, perdía su identidad, su nombre, su ropa, sus prejuicios, sus miedos, sus esperanzas, sus sueños, su todo, para ser simplemente Ella. Y otras veces simplemente pensaba en las palabras que tenía escondidas detrás de los árboles, palabras, confesiones, que nadie había leído nunca, que le pertenecían solamente a ella, que nunca nadie leería o conocería, ahí se escondía esa parte de si misma que la dragona cuidaba celosamente y con cariño, como si se tratase de su hijo, para que nadie nunca la viera, para que nadie nunca la corrompiese con amor, celos, rabia, competitividad y esas cosas tan humanas pero, al fin y al cabo, tan suyas.

De vez en cuando se preguntaba por qué había cosas que se escribían y que debían permanecer ocultas para todos, que nunca debían ser rozadas por los ojos y la comprensión del "mundo real", por esa realidad sin sentido por la que nos sentimos vivos. Se preguntaba por qué era tan difícil sonreír a veces y también llorar. Se preguntaba por qué las personas no serían siempre niños, siempre inocentes, ingenuos, divertidos, inconscientes, capaces de creer que pueden volar sólo porque su corazón les dice que pueden, porque no hay nadie que les diga que "científicamente, ningún ser humano puede volar porque carece de las características físicas necesarias para ello, y, por lo tanto, los niños tampoco pueden volar". Se preguntaba la explicación a ese afán tan incomprensible de saberlo todo, de explicar todo lo que sucede, buscando porqués, en lugar de aceptar sin más lo que sucede, sonreír y seguir andando. Y se daba cuenta de que eso era algo que venía implícito en la condición de "ser", porque ella misma necesitaba conocer la explicación de algo...







Y todo sucedía rodeada de flores, tumbada entre la hierba, escuchando el suave rumor del viento, y los pájaros tratando de competir contra él, y su sonrisa aún dibujada en el rostro. Se puso de medio lado y se decidió por fin a dejarse llevar por el sueño, a dejarse calentar por el tibio aliento de la dragona que guardaba su sonrisa.




Al fin y al cabo, fuera del bosque, era una humana más.

miércoles, febrero 14, 2007

6 Agosto 1946 8:15h am

2007.feb.14


Tac...


Simplemente, pararon, no se volvió a oír más el ruido de los relojes, y aún así nadie estaba allí para oírlos, para tratar de descifrar el llanto amargo...

Miles de ellos quedaron calcinados, olvidados, relegados entre los escombros, bajo sus casas, junto a las personas que tal vez habrían sido sus amantes, sus parejas, sus amigos. Yacían sin vida condenados a vagar por la memoria de nadie, condenados a que el mundo olvidase que nacieron, condenados a que nadie piense en lo que "podrían haber llegado a ser si...".


Y no se volvieron a oír más llantos en las calles, más risas, más gritos exigiendo el silencio de los perros para poder dormir, ya la ciudad no despertaba con los primeros rayos del sol porque, simplemente, ya no había ciudad. Ya no había ruido, no había música, no había olor, melodía, sentimiento, vida, muerte...no había... nada...


Tic...

sábado, febrero 03, 2007

Y siguen las risas....

¡¡¡¡¡¡2007. feb. 3 !!!!!!


Palabras capaces de hacer que florezca una sonrisa de lo más hondo del alma, palabras capaces de hacer que ruede una lágrima de emoción por tu rostro, resbalando hasta tu boca y quedarse ahí como fugitiva. Palabras capaces de hacer que te recorra un escalofrío la espalda, palabras capaces de hacer que sientas que amas y eres amado, palabras anónimas y huérfanas capaces de hacerte sentir que son tuyas.

Quiero saber mirar a la gente a los ojos y poder decirles todo sin pronunciar una palabra. Quiero volver a encontrar unos ojos que me hablen de castillos encantados, de dragones, de princesas, de besos robados en el refugio de la oscuridad. Quiero volver a encontrar a esos ojos que sean sólo para mi, que solo me vean a mi y lo que soy.

Quiero encontrar la fórmula mágica que hace que tus palabras en el papel sean elixir de vida, quiero encontrar la manera de hacer que las personas se queden en la edad en la que nosotros las recordamos, tú para siempre tú, y yo por siempre yo, sin que cambie nada, dejando atrás los miedos, las dudas. Dejando sólo espacio para las eternas sonrisas, los eternos labios buscándose.


Porque creo que he llegado a la firme conclusión de que me da igual cómo sea y porqué...Hoy sólo sé reír y tratar por todos los medios posibles que las únicas lágrimas que se derramen por mis ojos sean de risa.






P.D.: Hoy es mi cumpleeeeeeeeeeeeeee!!!! =D =D =D

viernes, febrero 02, 2007

Hoy...¿día?

2007. ene. 2


Se miró las manos, pensativa. Les dio la vuelta y contemplo las palmas, y leyó la anotación, ya borrosa, del día anterior. Volvió a suspirar...otra vez. A veces creía que su vida era un continuo suspiro.

Levantó la cabeza al cielo, y se encontró con el techo de la biblioteca pública, tan blanco e inmaculado como siempre. Habría jurado que lo limpiaban todos los días, pero nunca lograba ver cómo lo hacían. En ocasiones, se pasaba horas y horas mirando al techo, tratando de averiguar cómo podía estar el tan limpio...no se veía ni una sola telaraña...

Volvió a bajar la mirada y la fijó en la silla vacía que tenía frente a ella; a veces le daba la sensación de que podía haber alguien sentado delante de ella, que no era capaz de ver, pero que la observaba, y se fijaba en cada gesto de su rostro y sonreía cuando la veía poner caras raras a la gente. Pero hoy no conseguía creer que hubiese nadie invisible sentado frente a ella. Hoy era uno de esos días extraños en los que se sentía muy bien, a pesar del creciente agujero negro que le devoraba la mitad izquierda de su pecho, hoy era uno de esos días en los que la gente la miraba, y le preguntaba que si estaba enferma, y ella no sabía qué contestar. Se sentía bien, ¿cuál era el problema? Hoy era uno de esos días en los que no entendía porqué sentía ganas de... a pesar de que recordaba los motivos demasiado bien.

Hoy no se sentía como siempre, porque sabía que ya no era una niña, que ya el día en el que le habían regalado su primera bici había pasado. Hoy sabía que dentro de un año cumpliría la mayoría de edad. Sabía que ese día llegaría, y lo esperaba de la misma intensa manera en la que deseaba que no llegase nunca. Hoy era uno de esos días en los que miraba al mundo a la cara y gritaba: ¡Estoy genial, de qué te ríes! y el mundo le devolvía la mirada y señalaba a sus ojos.



Ríamos, pues.

viernes, enero 26, 2007

Envoltorio

2007.ene. 26

Deslízate en mi cuerpo, dentro de mi alma...suave, imperceptible, apasionado...Déjame sentir tu piel junto a mi boca, tu respiración en mi cuello. Hazme cosquillas mientras duermes a mi lado.

Abre mi alma con las tijeras que dejé sobre la mesita de noche. Cójelas con cuidado: son de cristal. Ahora acércate, y empieza a cortar por el corazón. Ya has entrado un poco. ¿Ves los jirones? Esos los has hecho tú. Con tus miradas...y con tus desprecios. Ahora introduce las tijeras, y corta.

Mírala, mírala bien, porque es tuya. Sólo tú tienes poder sobre ella. Sólo tú eres capaz de hacerla sangrar, y de hacerla cantar. Sólo tú, que no la quieres, que la desprecias, que dudas, la posees.

Y cuando ya la hayas visto, quiero que me mires a los ojos por última vez, y que me mientas...una vez más. Dime por última vez, que me amas.


Deslízate por mi cuerpo sin alma...porque ya no puede más.