Despertó sobresaltada en mitad de la noche, un sudor frío perlaba su frente y su columna se estremecía a la luz de la luna llena.
Observó entre aliviada y temerosa el cuerpo que yacía profundamente dormido junto a ella, ajeno a todo... Su corazón se aceleró de pronto, las lágrimas amenazaban con fundirse en el sudor y su mente comenzó a trabajar a toda velocidad, reproduciendo palabras dichas, calladas, silencios y miradas, gritos, voluntades frustradas...
Se sentía impotente, cansada, incapaz; se obligó a sí misma a volver a acostarse, para esperar el amanecer, y nuevamente se preguntó por qué su vida parecía una pregunta a medio formular...
¿Y si...?